Jovencitas Lesbianas

Compañera insatisfecha

Diana es mi compañera de trabajo, una señorona preciosa, rubia, pelo corto, ojos negros profundos, y una boquita deliciosa, y algo que me enloquece desde tiempo atras, un culo enorme, duro, provocador.

Tiene marido, viejo y cansado, asi que comprendo por las que pasa sin sus merecidas cogidas. Somos buenas amigas, de las que se cuentan sus aventuras extramatrimoniales, me encanta cuando desorbita sus ojos al decirle con lujo de detalles cómo me dan mis mamadas en mi concha, uffff mi vicio!!

La semana pasada nos mandaron a una ciudad mas o menos lejana a un curso de capacitación, por supuesto, nos hospedamos en el mismo hotel y la misma habitación, al llegar cansadísimas decidimos bañarnos, tomamos por separado una ducha de agua caliente, y nos metimos a la cama, veíamos una película antigua, asi que nos insimismamos cada quien en sus pensamientos, los míos cachondos, asi me gusta dormirme. Casi me quedaba dormida cuando escucho unos suspiros profundos, era Diana masturbándose.

Estaba completamente desnuda, brillosa por el aceite que frotaba en su cuerpo, sobaba impetuosamente sus senos pequeños pero con unos pezones que parecian canicas, sus manos se alternaban en sus muslos y en su raja, su lengua humeda y roja salia y entraba como si tuviera una deliciosa verga en ella. Yo deslicé mi mano a mi raja para sobarla mientras me daba el calentón viendo a Diana que se devoraba sola.

Yo sabía que Diana sabía que yo la veía, y creo que eso la calentaba más. Siguió masturbandose para mí, hasta que escuché su voz melosa diciendome: anda.. ven…

Me cambié de cama inmediatamente, llegando a ella completamente desnuda. Beso mi cuello, mis labios, muy tiernamente, sus manos exploraban mi piel, todo mi cuerpo, sin dejar pedazo sin tocar. Su deliciosa boquita me recorria haciendo que mi piel se erizara y mi concha se inundara. Al llegar a ella, no permitió ya que yo hiciera nada, me dijo: abandonate a mi, cariño…

Senti como sus dedos abrian mis labios latentes, y su lengua lamia delicadamente, desde los labios, mi clitoris, mi hoyito, mis nalgas, y sorprendentemente me alzo de ellas y lamió mi culo, era la primera vez que me electrizaba de esa manera esa caricia. No se detenía, metía su lengua en mi culo una y otra vez, mientras tres de sus dedos frotaban mis jugos en mi explotante clitoris.

mmmmmm Diana, así amorcito, asi…. lame, lamelo, cometelo todo, dame con tu lenguita rica en mi culito, lo haces rico cariño… así… lame, lame, aaaahhhh aaaaahhhhhhh

Me hacía venirme de una forma diferente, mas intensa, mas tierna.

Luego no pude más y le pedí sus jugos, queria también hacerla gozar, ansiaba comerme su raja, por fin se apiadó de mi, y montó mi cara, moviendo sus nalgotas como globos enormes, y la gocé , saborée su rico sabor abundantes jugos, chupaba su clitoris enorme, lo mordia, lo succionaba, mientras su cuerpo se convulsionaba como bailarina exótica. Me gritaba Maaaaaasssss maaaaaaassssssss Gizze, maaaaaasss mamita! no pares nunca

Pasamos una maravillosa noche, se continuaron durante toda la semana. Lo mejor de este curso de capacitacion, fue que despues de tanto tiempo de ser amigas, y de nunca habernos confesado lesbis, nos hayamos cogido tan rico, ahora esperamos el proximo curso.

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