Hetero Maduras Orgias

Follando con la madura madre de nuestro amigo

Esta es la primera publicación de uno de los relatos que más marcará vuestras vidas, sobre todo si sois esa persona que fantasea con poder follar con la madre de alguno de vuestros amigos.
Para empezar, vamos a describir a Sofía ya que será una de las protagonistas de esta saga. Sofía es una mujer de 43 años, físicamente hay que comentar que es morena, 1,72 metros de altura, pechos medianos y deslumbra por tener un culo respingón. Actualmente, está casada y es madre de Clara (25 años) y Pablo (19 años).
La relación que mantiene con nosotros es que desde bien pequeños hemos compartido tanto equipo de básquet como centro educativo con su hijo Pablo, así pues, siempre hemos tenido la oportunidad de este cerca de ella, en cenas de equipo, reuniones, en el parque etc.
Nosotros somos un grupo de 3 amigos de 20 años, cuyos siempre hemos fantaseado con poder follarnos a alguna madura. Yo me llamo José y mis dos amigos que me acompañarán en el plan de seducción serán Adrián y Noel.

Todo empezó en una cena de equipo. Era junio y a la cena asistimos los 23 miembros de la plantilla, los entrenadores y los padres y madres, entre ellas Sofía. El motivo de la cena era disfrutar de una convivencia colectiva para hacer equipo. Era verano, alguna de las madres vestían con faldas o tirantes pronunciando los escotes. Sofía, vestía con una camiseta negra y unos pantalones oscuros muy ceñidos que resaltaban su figura, incluso dejaban entrever su rajita del coño.

La cena se dio con normalidad, los padres y madres cenaron en una mesa y los jugadores cenamos en otra diferente. Todas las madres eran el centro de atención y tema de comentarios en la mesa de los jugadores:
– Oye!! ¿Habéis visto cómo están las madres de Pablo y Carlos?
– Sofía tiene un culazo… Con esos pantalones tan apretados…
– Yo me follaba a la madre de Ricardo (jugador del equipo).
– Seguro que alguna es infiel a su marido y tiene hambre de polla joven.

Los comentarios eran susurrados y comentados en voz baja ya que podrían ser molestos para alguno de los jugadores del equipo. Tras finalizar la cena algunos padres propusieron ir a un centro de baile en el que los cubatas eran baratos, así poder seguir con la fiesta. Estaba claro, todos los padres y madres decidieron ir ya que no solían salir de fiesta y un día era un día. Algunos jugadores de la plantilla decidimos ir con ellos al centro de baile para beber alcohol y posteriormente ya salir de fiesta. Llegamos al centro de baile, estaba medio vacío, habían unas 10 personas, así que podríamos disfrutar de una forma más familiar.

Comenzamos a beber, y algunas madres empezaron a coger confianza bailando, haciendo bromas, fruto de los efectos del alcohol. Mientras tanto, los hombres se dedicaban a hablar sobre fútbol y otros temas. Por otra parte, algunos jugadores del equipo ya empezaban a bailar y hacer bromas con algunas madres, aunque otros jugadores entre ellos Noel, Adrián y yo nos dedicábamos a hacer comentarios graciosos y salidos de tono sobre las madres, fruto de las ganas de sexo:
“Las madres ahí bailando con ganas de marcha y los maridos aburridos sin hacer caso a esos bombones maduros”.

No lo podíamos comprender. Entre nosotros comentábamos las ganas que teníamos de follar con alguna madre, y el morbo que nos daban bailando, sobre todo Sofía, con esos pantalones ceñidos que pronunciaban su culo y marcaban su raja del coño. En uno de esos momentos Sofía se apareció junto a nosotros con un vaso de cubata junto a otras madres. Ya se les notaba un poco más salidas de tono, el efecto del alcohol hizo que perdieran la vergüenza. Sofía, desde bien pequeños había tenido una relación formal con nosotros, ya que somos amigos de su hijo Pablo, pero nunca habíamos tenido la oportunidad de verla en una fiesta. Casi nos pilló comentando las ganas que teníamos de sexo, su presencia provocó un silencio aterrador, nos quedamos completamente callados porqué no podíamos seguir haciendo comentarios pervertidos.

– Sofía: Chicos. ¿Qué hacéis que no bailáis? Parece que estéis embobados ahí parados en la barra. Vamos que es pronto. Tenemos más marcha nosotras las mujeres ya mayores que vosotros. Vamos venid a bailar que hay que disfrutar.

– Otra madre: Venga, no os avergoncéis, no pasa nada si bebéis alcohol o bailáis aquí delante de vuestras madres, somos una familia.

– Adrián: Ahora nos tomamos unos chupitos venga, invito yo.

Nosotros siempre hemos tenido dificultad para bailar por la vergüenza, algunos del equipo ya estaban bailando con algunas madres y nosotros allí en la barra parados. Estábamos esperando a que nos sirvieran un chupito, Sofía estaba colocada delante de mí, al haber mucha gente en la barra tuve la oportunidad de acercarme a ella y mi polla tomó contacto con su culo a causa de la multitud. Noté una breve erección y me separé unos centímetro, Sofía ni siquiera se inmutó porqué no se había dado cuenta. Aquella situación me dio mucho morbo.

Tras tomarnos los chupitos, las madres se fueron a seguir bailando por la sala que cada vez estaba más llena. El centro estaba repleto de jóvenes entre 20 y 35 años, además estaban nuestros padres y madres. Nosotros, continuamos en la barra observando y haciendo comentarios sexuales sobre las madres que continuaban bailando en grupo.

Lo que ocurrió a continuación fue sorprendente, cuatro jóvenes musculados, altos y de buen ver se acercaron al grupo de madres, entre ellas quedaban mi madre, Sofía y 3 más. Estos, empezaron a bailar cada vez más cerca de nuestras madres. Uno de ellos golpeó el cubata que tenia Sofía en la mano, causando que ella se mojara un poco la camiseta. Nosotros, situados en un tercer plano (barra) y resignados ante la situación observamos como los jóvenes tomaron la iniciativa y empezaron a hablar con nuestras madres tras derramar el cubata de Sofía:

– Joven 1: Lo siento!!! Estaba bailando y no te he vito

– Sofía: Tranquilo no te preocupes, ha sido un accidente.

– Joven 2: Nunca os hemos visto por aquí. ¿Sois de la zona?

– Mi madre: Sí, vivimos en el pueblo pero de normal no salimos de fiesta. ¿Cómo os llamáis?

Nosotros, no sabíamos si ir e interrumpir la conversación o continuar al margen de aquel suceso. Lo que estaba claro, es que aquellos jóvenes pretendían seducir a nuestras madres y ellas parecían no recordar que estaban casadas. La conversación entre ellos seguía, desde la barra podíamos ver las risas de nuestras madres que parecían pasarlo bien junto a ellos y no echar de menos a sus respectivos maridos. Cada vez había más acercamientos y toqueteos, incluso bailaban el reggaetón que sonaba en la sala pegados junto a nuestras madres. Nunca las habíamos visto fuera de sí.

Nuestros padres se acercaron a la barra, las madres al ver la aparición de sus maridos se acercaron a ellos ya que era bastante tarde. El marido de Sofía le pregunto antes de irse: “¿Cómo lo habéis pasado? ¿Qué habéis hecho? Nosotros hemos estado hablando ahí fuera sobre la liga”

– Sofía: Bueno bien. Hemos bailado un rato pero hemos estado la mayor parte del tiempo ahí sentadas, hablando sobre la escuela, nuestros hijos, ya sabes, temas de mujeres..

Finalmente, se fueron tanto los padres como las madres, nosotros nos quedamos un rato mas hablando. Estábamos boquiabiertos con lo que estaba sucediendo. Sofía había estado toda la noche bailando y restregándose con jóvenes y engañó a su marido diciéndole que se había aburrido.

Desde ese día, Adrián, Noel y yo nos planteamos muchas preguntas acerca de nuestras madres, en especial de Sofía: ¿Sería efecto del alcohol o es que realmente tenían ganas de polla joven?
Lo que estaba claro es que esas preguntas tendrían una contestación firme y nosotros éramos los adecuados para buscarlas.

Continuará…

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