Hetero Maduras

Miguel y su magnífica cogida

En uno de mis tantos viajen de placer, me dedique unos días a viajar por Europa, encontrándome a un viejo amigo de la adolescencia del viejo Colegio Frailes de París… cuando lo vi una súbita emoción invadió mi ser y no podía creer lo cambiado que estaba… sin yo saberlo se había enterado de mi viaje a Venecia y me recibió en el Aeropuerto con un hermoso ramo de rosas… era maravilloso… sus hermosos ojos verdes combinados a su espléndido color moreno… lo hacían indiscutiblemente gustoso… su magnifico porte y su gran elegancia al caminar me dejaron absorta… Luego de charlar un rato mientras salíamos del aeropuerto… me dirigió a su flamante automóvil y nos dirigimos a su casa… decorada con grandes motivos del siglo XV… quede asombrada… su refinado gusto por lo romántico me hizo pensar como si fuese una reina… sus detalles me hacían lucir como si de la gran realeza se tratara y sus frases amorosas atinaban en mi un placer inmenso… Pasamos el resto del dia paseando y visitando… cenamos juntos en su casa y me brindo la habitación de huéspedes… no sin antes explicarme una extraña estatua que se erguía en la entrada del cuarto… tenia un significado sobrenatural… según se decía un antiguo fraile había matado allí un demonio que se quería apoderar de su espíritu… reí por su historia y me procuro un desdemán que luego atino con una hermosa sonrisa… me dio un beso en la mejilla y se predio entre la oscuridad…

Ya estaba muy avanzado el dia cuando unos repentinos golpes en la puerta me arrancaron del ensueño: No pude mas que decir con voz medio dormida: -Entre!… Y subí hasta mi cuello la sabana de seda. Se abrieron las puertas y apareció Miguel con los brazos cargados con una bandeja. -Para mi hermosa Lady!! Un desayuno Veneciano. Por un momento pense en Champaña, pero luego me dije que acabarías cogiéndole gusto!!!!. Procurandole una gran sonrisa le dije: -Alcohol tan de mañana!!!

Husmee el café que con un olor exquisito despendia de la bandeja, se acerco a la orilla de la cama y ahí la dejo.

Luego con un desmán intento sentarse en la cama… lo detuve en seco y le pregunte:

-Piensas tu quedarte allí!! A lo que él respondió: -Extraña pregunta!!!? Con cierto recelo e ironía le dije: -Tomar café tendida resulta algo difícil!!!.

Mientras que con cierto resplandor en sus ojos, miraba la desnudez de mis hombros y comprendió que me había desvestido bajo la sabana para dormir.

-¿¡que importa eso?! ¿No tiene tu una bata?!

Y algo asustada le señale una butaca en un ángulo de la alcoba… Miguel imperturbablemente fue en busca de la prenda y me la entrego: -Aquí esta!…

Con un gesto le dije que se volteara mientras me la colocaba… pero su respuesta fue impávida e inmediata:

-No crees que pides demasiado?, ¡¡ lo que es negado a mis manos lo será también a mis ojos!!!

Como no tenia mas nada que hacer le lance una aguda mirada… sin decir una sola palabra…

Pero con cierta brusquedad trato de quitarme la bata de las manos y al hacerlo rozo sus dedos sin querer.

-Miguel este juego es ridículo por favor!!! ¡Vamos no seas niño! Le grite…

Él continuaba mirándome descaradamente y con una mirada de locura, examinándome con la mirada… indolentemente lanzo la bata a un lado de la habitación…

En mi intento de escape… deje caer la bandeja que llego al suelo con un ruido espantoso… pero la poderosa mano de Miguel aprisiono la nuca… conteniendo mi huida…

-No sirve de nada luchar mi hermosa Lady… estas bajo mi mando!!!… dijo con una voz muy baja…

En el instante en que trate de soltarme, su cuerpo macizo se acostó encima de mí… y apoyo su tórax contra mis senos únicamente protegidos por la débil pared de la sábana. Sus dedos se cerraron como tenazas alrededor de mis muñecas y en un movimiento irresistible, me obligo a poner los brazos en cruz… quise gritar pero el grito se quedo aprisionado en el fondo de mi garganta… asfixiada por el miedo y por aquella invasión que me sumergía…

En la lucha que nos enfrentaba mi mirada se cruzo con la de Miguel y lo que leí en sus ojos me transformo. La sábana había resbalado y solo cubría parcialmente la desnudez de mi cuerpo… lo que Miguel veía aguzaba su deseo… el tostado de mi piel, el coral de mis labios, y mis senos… unos grandes globos de marfil con venillas azuladas… y entre todo aquello decidió adueñarse de todo aquello.

-Para que luchar!? Acaso ignoras que el incendio cobra fuerza cuando lo atiza el viento? Su voz se había vertido como la lava de un volcán. Haciéndome renacer profundamente… llevándome al limite sin poder decir una sola palabra… Tal vez fue aquella alquimia de admiración y de lujuria, de avidez y de delirio, lo que me grito que entre sus brazos estaba condenada a ceder… insensiblemente me distendí… deje que mis muslos se separasen para que el se encajase entre ellos… Miguel, por su parte, algo así como un león que juega con su conquista, o quizás presintiendo que ya tenia la victoria… se incorporo ligeramente y me contemplo, pero esta vez con una expresión nueva, con el deseo contenido. Con el corazón repiqueteando, le oí decir con una voz casi inaudible:

-¿ Que dirá mi amor y hablara por mí? Y lentamente se quito la camisa. Era suave la lengua que exploraba mi intimidad, eran fuertes las manos que apretaban mis caderas y me obligaban a ondularme contra los carnosos labio de Miguel, con el fin de que en aquel abrazo húmedo, fuese yo, la impusiera mi propio ritmo. Me bamboleaba como un navío, a la vez libre y forzada, con mis párpados cerrados y exiliándome de cualquier pensamiento.

No hubo ni torpeza ni apresuramiento. Simplemente una osmosis total, una armonía sensual en la que cada contacto solo era promesa de otro más excitante todavía… cuando él me acariciaba la entrepierna, cada parcela de mi cuerpo se estremecía. Cuando sus dientes mordisqueaban las puntas endurecidas de mis senos… sus manos tocaban el fondo de mi intimidad totalmente mojada por sus caricias… me obligo a arrodillarme frente a el sobre las sabanas, aprisionando mi nuca y trayéndome a su erguido miembro, experimente en ese acto, nunca antes realizado, una voluptuosidad perversa, la certeza embriagadora de que en la sumisión podía reinar el placer… lo metí en mi boca, mientras el me guiaba con sus manos… lo fui chupando lentamente hasta introducirlo completamente… pudiendo masajearle sus testículos… en un súbito arrebato de placer comencé a meterlo y sacarlo de mi boca mientras lamía y saboreaba su punta, de la cual deliciosamente y poco a poco se desprendían gotas de placer… al sentirlo venirse… chupe con mayor intensidad y lo hice derramar su jugosa leche en mi boca… pudiendo caer algunas gotas por mis labios…

Me acoto boca arriba y comenzó a jugar con mis senos… mientras su flácido miembro se iba poniendo duro otra vez… bajo por mis piernas hasta llegar a mi clítoris rojo de la pasión y ansioso de ser hurgado por esa lengua… abrí mis piernas y deje que lo embriagara todo mi sexo… junto sus labios con mi clítoris y empezó un suave masaje en él… y dándole unos pequeñas mordidas que me hacían brincar de placer… luego se ubico en la entrada de mi vagina donde introdujo su lengua para hacerme sentir una poderosa sensación… son su mano derecha iba metiendo sus dedos en mi ano cosa nunca antes experimentada por mi… se levanto y me fue introduciendo muy suavecito su miembro… el cual yo aprisionaba con las paredes de mi vagina produciéndole unos pequeños gemidos de placer… llegamos al orgasmo los dos juntos… embistiéndome con su leche todo mi interior, derramándome todo lo que tenia por dentro y castigándome de la manera más implacable… se levanto y volvió al ataque con su boca… ahora sus manos oprimían ligeramente mis riñones, con los pulgares en mi vientre… me arquee un poco mas, y me entre abrí mas todavía, yendo al encuentro de su boca para ofrecerle de forma mas completa mi sexo mojado, con el aliento y el semen confundidos. Enseguida experimente la subida del placer, con una tensión extrema. La ultima sensación que me inundo frenéticamente… como los desbordamientos del Nilo a finales de Julio…

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