Hetero Maduras

Sexo anal y sodomia contra el aburrimiento de una casada

Me llamo Zulay y por fin me decidí a compartir mi experiencia con ustedes amigos lectores para que tengan la oportunidad de leer cosas de la vida que están ante nuestros ojos y no la percibimos porque no queremos o por nuestros límites morales con que fuimos criados.

Tengo actualmente 35 años y 14 años compartiendo la vida con el mismo hombre desde los 21 años. La experiencia que narraré se remonta 12 años atrás. Conocí a mi marido en una fiesta, para mí un hombre espectacular, su físico, cómo bailaba, como reía, en fin todo lo que deseaba en un hombre estaba resumido en esa persona que veía frente a mí. Nos interesamos mutuamente y rápidamente iniciamos una amistad que se tornó romance y después vida conyugal. Nuestro erotismo y sexo era y es aún, extraordinario. Con mi pareja por primera vez sentí lo divino del sexo, sólo con verlo desnudo, su figura de 1,76 y 68 Kg, delgado y un miembro espectacular de 19 cm con una circunferencia de 14 cm desplegada a lo largo, con una dureza y una gran capacidad para aguantar sus eyaculadas, realmente comentaba con mis amigas y no tiene comparación el tiempo que mi marido puede pasar haciendo el amor sin eyacular.

Me inicié sexualmente con este hombre que representaba un libro en conocimientos sobre el sexo. Su experiencia era muy abundante, el sexo oral que me propiciaba es exquisito su posición preferida para mamarme es colocándome en posición de misionero y comienza con mi sexo hasta la saciedad, el clítoris lo besa, mama, muerde, chupa de lado, hacia delante de los lados y luego sigue hasta el culo dónde verdaderamente es un experto. Desde la primera vez que me mamó el culo sentí la necesidad de tener su miembro dentro de mi. El pasar la lengua en forma redonda por los lados y meterla por el agujero en forma consistente y luego rápida como la lengua de una serpiente para luego darse un super beso con mi culo es una experiencia total, siento como las piernas van perdiendo fuerza y mi vientre se comienza a mover por dentro esperando su ataque varonil. Pierdo toda atención en otra cosa que no sea sus sensaciones, es un ensueño sentir como sus dedos colocan la crema lubricante en mis partes íntimas para iniciar su penetración que según sea su deseo lo inicia por mi vagina o por el ano. Usamos crema porque nos gusta en extremo sentir un exceso de humedad, y si lo has probado nada como hacer el amor bien lubricado.

Yo comencé a notar su gran apego por el sexo anal desde un principio, conocía cualquier cantidad de secretos anales, me llevo al uso de las pelotitas chinas, los lavados, la introducción de varios dedos y en la penetración es un experto, sabe cuando moverlo de adentro afuera, sabe cuando dejarlo quieto y sólo mover su cadera, así como darle fuertes contracciones lo que me produce un éxtasis total. Si bien es cierto que siento al inicio algo de dolor, no es significante al gusto que tengo inmediatamente de su penetración.

Yo me preguntaba cómo sabía tanto de sexo anal y comencé a buscar las razones de sus conocimientos, Nunca he podido aprender a disfrutar la leche en el culo, las pocas veces que me ha acabado dentro no le hallo sensación y a decir verdad me desconecta del momento al mandarme directamente al baño, eso siempre le ha producido risa, pero está tan bien habituado que ya no notamos la urgencia de eyacular dentro de mi culo aunque siempre me preguntaba porque no disfrutaba lo máximo del sexo anal. Al principio no le paré me mantenía disfrutando de todo tipo de relación hasta que lo normal de nuestra vida, comencé a verla por separarlo, en detalles y comencé a notar que su comportamiento no era rutinario y existían algunos cambios muy leves e imperceptibles, pero existían. ¿Cuáles eran?, en ocasiones se aislaba en la sala y se quedaba a dormir por horas en el sofá, cada cierto tiempo alguna película porno que alquilábamos era de estilo bisex, y disfrutaba muchísimo el contacto de su espalda con mi pecho. Después noté que ciertos días que no correspondían a ninguna rutina ni ciclo, aumentaba sus visitas nocturnas al baño 2 o 3 veces seguidas con intervalos de media o una hora y su comportamiento en esos días eran diferente, se notaba como caminando en el aire, en éxtasis total, no respondía al sexo y dormía profundamente. Inicié una exploración de las amistades y compañeros de trabajo de mi marido para buscar indicios de homosexualidad y todo estaba normal, pero algo no cuadraba en mis observaciones hasta que decidí acercarme más a lo que parecía evidente.

Una noche que llegó como hipnotizado espere a que se durmiera y sigilosamente me pegue a su espalda y al abrazarlo respondió como siempre lo hacía, pegándose a mi fuertemente y de esta manera comencé a empujar con mi pierna la suya hacia delante y a medio colocarlo casi boca abajo. Manteniendo mi cuerpo pegado seguí desplazando su pierna hasta que estaba bien separada una de la otra y comencé con todo el temor del mundo a bajar mi mano desde su hombro hacia sus nalgas. Quería detenerme, el corazón me latía al punto de estar segura que se despertaría por el sonido de mi corazón que por lo que estaba haciendo pero seguía quería tocar allí en su culo para ver y confirmar mi sospecha y poco a poco llegue al límite de sus nalgas y el calor de su culo calentaba la pulpa de mis dedos. Seguí avanzando y llegue al culo, toque con un dedo y lo sentí normal, quizás un poco abultado y deje correr mis dedos hasta que note la diferencia… no estaba todo normal, estaba como mi culo después que teníamos sexo anal. Coño que es esto.

Retiré mis dedos y me parecía explotar el pecho, me contuve y nuevamente exploré ya buscando signos, pelos y señas…. No lo creía sin ningún tipo de resistencia dos de mis dedos pasaron sin dificultad por el orificio pero no quería despertarlo así que seguí explorando con un solo dedo y lo pasé hasta dentro, se movió sin despertar y separó las piernas un poco más de lo que estaban y se acomodó. Quedo perfecto para terminar en forma rápida pero completa la exploración. El dedo entro y salió sin mayor resistencia pero adivina? Estaba húmedo, al tacto de esa sustancia era cremosa, filante muy viscosa, entre cristalina y rastros blancos y sin meditar me detuve a oler y si si su olor es Semen, coño había semen en el culo de mi marido. Busque una linterna pequeña y separé levemente sus nalgas y vi su culo, irritado, rojo e inflamado, tenía ciertas zonas abultadas y parecía en general extremadamente liso por lo hinchado. Los latidos del corazón no me dejaron formar una escena esa noche pero decidí preguntar para confirmar apenas tuviera la oportunidad. No me pude quedar dormida y si bien era rabia, estaba excitada deseaba hacer el amor, no me contuve y lo desperté. Inmediatamente me hizo el amor de manera igual a todas pero esta vez cuando lo sentí extasiado deje que mis dedos se colocaran en su culo y metí la punta de uno produciéndose una eyaculada inesperada por parte de mi marido al tiempo que se echo a reír.

Un día como al mes de la experiencia estábamos tomando vino y le pregunte si tenía algún secreto en su vida que compartir conmigo y cual fue mi sorpresa que me contestó que si, creo que ya estas preparada para escuchar algunas cosas que un año atrás no pudieras tolerar.

Se confesó un gran amante del sexo anal. Según es lo máximo que puede sentir una persona, nada como sentir como tu cuerpo de abre ante la entrada de un hombre al cual le has permitido estar tan cerca de ti que le permites entrar en tu cuerpo. Nada como el canal anal para producir placer, se adapta al pene como un guante y no permite su salida o entrada al contraerlo. La sensación de sumisión es máxima y por último la relajación que deja un orgasmo anal es incomparable, total. Me dijo que se inició a los 12 o 13 años con un primo mayor que él, de 24 años que comenzó a cojerlo haciéndole sentir las sensaciones más espectaculares que se puedan vivir y que sorpresa, ese mismo primo para esa fecha con casi cincuenta años, aún le hacía el sexo anal, me confesó que en esa relación siempre ha sido pasivo y tienen varias veces sexo en cada vez que se citan, con razón siempre me preguntaba porque despreciaba lo más divino del sexo anal, la leche, si tenía toda la experiencia de litros de semen en su culo.

Ahora disfrutamos del sexo anal juntos, compramos unas prótesis plásticas que usamos en pareja y de vez en cuando le penetro profundamente, igual como me ha enseñado, por detrás y firme, lo hago acabar tremendamente, casi estoy segura que se encuentra con su familiar de vez en cuando, cuándo le hace falta el calor del semen en su culo, pero ahora es menos veces que antes porque me tiene a mi. Y yo como disfruto hacerle el amor a mi marido, que divino es poseerlo y Más allá déjame decirles que esa es nuestra receta contra el strees. Sexo anal.

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