Jovencitas Orgias

El Soborno de una tarde inesperada

hola, soy cinthia de nuevo, no es la primera vez que os escribo una historia pero es que mi vida esta llena de historia bastante cargadas de sexo apesar de mi corta edad, dieciocho años.

Lo que os narro a continuación es lo que me pasó un día con una amiga, la historía tiene tintes lésbicos pero yo ni siquiera me considero bisexual con lo que mucho menos lesbiana… lo que pasa es que sin saber como… ocurrió.

Bien, como ya dije vivo en Sevilla y estudio en la universidad, la historia sucedió cuando yo tenía diecisiete recien cumplidos, llegaban los exámenes finales y había mucho que estudiar, la presión era muy grande, me encontraba muy agobiada… demasiado. Aquella tarde había quedado con una amiga de mi clase, Azahara, ibamos a estudiar en su casa algo de física, asi que me dirijí hacia su casa que se encontraba a uno quince minutos andando de la mía.

Azahara tiene un hermano chico que se llama Jesús, al llegar a su casa fue él quien me abrió, él se marchaba ya y me dijo que me quedara en el salón, que no había nadie en casa excepto su hermana que se encontraba duchandose, así que me quedé sola en el salón, esperando a Azahara, entonces salió de la ducha con una toalla y me dijo que fuera para su habitación que era donde ibamos a estudiar.

-¿Que pasa?¿como lo llevas?-me preguntó.

-Mal, tengo muchas dudas, haber si me ayudas tu.

-No te preocupes que ahora mismo te ayudo, voy a vestirme.

En ese momento Azahra dejó caer la toalla al suelo y yo… no pude evitar mirar su cuerpo, ella era tan bella, su cuerpo no era si no otra cosa que el producto de muchas tardes de natación, ella media uno setenta, era rubita, con los ojos verdes y… no tenía ni un pelito de bello en su cuerpo. Ella empezó a vestirse y la verdad, creo que se dió cuenta de que yo no podia dejar de mirarla. apesar de todo ella no dijo nada y se puso unas braguitas blancas con dibujitos y un sujetador tambien blanco, luego se puso su pijama, más bien de verano que de invierno y nos sentamos en el escritorio a estudiar.

Yo había quedado muy aturdida por la situación y me sentí algo incomoda pues pensaba que quizás ella lo había notado y no quería que me rechazará. Las horas pasaron y le dimos vueltas y vueltas a los ejercicios, creo que ya no habia ejercicio de física que se nos resistiese, entonces ella se echó en la cama.

-Estoy cansadísima, el entrenamiento de hoy a sido durísimo pues los campeonatos regionales están a la vuelta de la esquina.

-no te preocupes por los campeonatos, seguro que ganas.

-Si llego con fuerzas, claro está.

-mira, si quieres te doy un masaje.

-pues mira, te lo agradecería mucho.

entonces me senté en du espalda, sobre sus gluteos y le quite la parte de arriba del pijama y le desabroché el sujetador, entonces empezé a acariciar su espalda, poco a poco, por alguna extraña razón no quería que la tarde acabara y no lograba entenderlo, entonces note como su respiración aumentaba de ritmo y eso me confundió aun más, entoces se quitó el sujetador pues al tenerlo desabrochado le molestaba, ella estaba gozando, lo podía notar y yo… también.

Entonces me dijo que sentía muy cargados los musculos de las piernas, yo la verdad es que no era masajista profesional pero sin pensarlo dos veces empezé a acariciarle las piernas, haciendole suaves masajes, empezé por los pies, como se encontraba boca abajo, le acaricié la planta de los pies y sus deditos, ella no pudo contener un sugerente “ummmmm…”, el cual fue como una bomba para mi pues me excitó muchisimo y empezé a sudar, entonces llegó el momento clave, ella se levanto un momento dejando su pecho al descubierto y se quitó los pantalones y las braguitas.

-Asi lo harás mejor.

Y se tumbo una vez más, yo algo asombrada seguí a lo mio, empezé a subir y subir hasta meter mi manos suavemente entre sus piernas y acariciandolas subí para arriba, entonces me pidió que siguiera y empezó a gemir suavemente, yo me excité muco y empezé besarle el culito hasta que intoduje mi lengua en su ano, yo no sabía ni lo que hacía pero me gustaba y a ella más, entonces se dio la vuelta se acerco a mi y me quito la camiseta, los zapatos, el pantalon vaquero y por último los calcatines, el sujetador y las braguitas… entoces comenzo a acariciarme los pechos mientras me besaba, yo cerré entonces mis ojos y dejé que todo fluyerá, fue entonces cuando empezo a comerma el coño, con perdón de la palabara, ufff, me encanto, empezé a correrme y no podía cesar de gritar y gemir, mientras ella se reía asi que decidí vengarme y le comi su coño, el cual ya se encontraba bien humedo, me gustaba su sabor, sin embargo algo fatal ocurrió, lo que me sobresalto, su hermano Jesus había vuelto, y tras abrir la puerta nos encontro desnudas en plena orgía. Él quedó atonito ante la situación y no supo reaccionar. Yo note que me miraba mientra intentaba cubrirme.

-¿Que haces en mi habitaciön- grito Azahara- ¿no sabes llamar a la puerta?, como cuentes algo te mato.

Jesus era más chico que nosotras, tenía quince años y también era rubio, con lo ojos claros.

Entonces él contesto que se chivaría a su padre de lo que había visto, aquello no podía suceder pues sus padres eran amigos de los mio y si se enteraban no quería pensar en lo que podía pasar.

-Jesus, ven-le dije.

él se acerco, mientras me miraba, yo me cubría con la sabana pero se notaba todo, pues era blanca y muy fina.

-No vas a contar nada.

-A no, no lo dudes, verguenza os tenía que dar, pienso contarlo todo.

-No, no lo haras.

-¿A no?,¿y eso?

entonces me levante quitandome las sabanas que me cubrían y sin mediar palabra le baje los pantalones y los calzoncillos y le chupe su pene, él me miraba pero no reaccionaba, no sabía que decir y solo acertaba a cerra los ojos de placer, empezó a correrse, no tardo mucho pero no paraba, yo tragaba todo lo que podía pero apesar de ello, gran parte de su semen chorreaba por mi cara, mientras el se retorcía de placer. Una vez terminado se marchó corriendo a su habitación, yo me lave la cara, me vesti y me marche rápido, aturdida por todo aún.

El examen los suspendí y nunca más fui a casa de Azahara sin embargo ahora que lo pienso no me arrepiento por nada. Fue una gran tarde, nadie se enteró al final y sinceramente creo que todos disfutamos por igual.

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