Hetero Románticos

Te invito a una cena romántica y erótica

Mi querida Candela, te invito a comer esta noche en Puerto Madero. Como aún no nos conocemos en persona, y para facilitar el encuentro, te pido que vengas vestida con una corta minifalda de color rojo y un top color blanco. Por mi parte, iré vestido con un traje color azul (no olvides que trabajo hasta tarde),

Ya reservé una mesa a la que voy habitualmente, en un lugar alejado de la vista de la mayoría de la gente. Tengo la firme intención de seducirte, para lo cual te llevaré un presente que iré a comprar en cuanto termine de enviarte este e-m. La mesa donde comeremos es redonda y me sentaré muy cerca tuyo, para tenerte al alcance de mi mano. Además ordené el champagne de la mejor cosecha disponible, para que nos sea servido en cuanto lleguemos….

Me complicaste la noche.

No habrá minifalda roja ni top blanco.

En lugar de ello, un vestido negro cortísimo con breteles muy delgados.

La espalda descubierta, mostrando que no hay corpiño. No es necesario.

El cabello suelto cayendo sobre mi hombro izquierdo.

Una hebilla en forma de mariposa lo sostiene en mi sien derecha.

No llevo pintura. Me gusta mostrarme natural.

Te descubro en una mesa lejana. Estás nervioso. Jugueteando con la rosa más hermosa que jamás haya visto. (Me gustas)

Me siento frente a vos.

Te miro muy profundo con mis ojos azul claro.

Te digo: -Y ahora ¿qué?

La pregunta estalló en mi cerebro.

Durante el último minuto he acompañado con mi vista el felino andar de una mujer hermos hacia donde me encuentro.

Una primera señal de alarma comenzó a titilar quien sabe donde…

No hay ni minifalda ni top. En cambio viste un inquietante vestido negro…

Camina hacia mí sonriendo segura…

– Dios -pienso- me está seduciendo!!!

Me concentro en controlar mis nervios, aunque con la sensación de hacerlo demasiado tarde.

Ya ha percibido mi debilidad. Me paro al momento en que se sienta, me mira profundo con sus ojos cielo y divertida me dispara…

– Mi nombre es Malpaso- respondo como soldado vencido. Aquellas señales de alarma ya me aturden…

Naturalmente bella, cuerpo espectacular, transgresor, sospecho pechos insolentes… mirada imposible de eludir con mentiras…

– Candela – digo al tiempo que poso una rosa roja sin espinas sobre sus manos, descubriendo en sus ojos cierta emoción.

– Te agradezco que hayas respondido mi invitación – sigo, tratando de enhebrar un discurso que rompa el embrujo.

– Se trata de compartir una velada como ninguna otra en nuestras vidas,

– Donde juntos sintamos lo que nunca hemos podido,

-donde se diga lo que nunca escuchamos,

-donde hagamos lo que nunca nos animamos,

-donde seamos felices como nunca lo fuimos…

Hago una pausa retórica y percibo que algún efecto mis palabras han causado. Mi corazón se ha calmado algo y no trabaja tan alocadamente…

-Donde seamos mitad demonios… y

-mitad santos- concluyo.

-Me permites que tome asiento a tu lado?

-No quisiera tener que reprimir el deseo de acariciarte- expreso coherente con la idea y convencido de haber resumido el sentido del encuentro. La respuesta será crucial, solo así sabré si se podrá libertar la química adolescente que mantenemos cautiva…

No creí que pudiera sucederme.

Mi corazón late a 1000. Me golpea el cerebro.

¿Qué cosas está diciendo este hombre?

¿Porqué me entrega esta rosa?

¿Porqué me mira así? ¿Porqué me gusta que me mire así?

Me siento pequeña. Indefensa.

Creí que podría jugar, pero esto no es un juego.

Sé que pertenezco a ese hombre, del cual no conozco nada.

Sé que me entregaré totalmente, sin condiciones.

Sé que la palabra NO ha desaparecido de mi vocabulario.

Estamos al borde de una locura sin límite, sin fin.

Mi cuerpo se mueve fuera de mi control.

Me acerco a él.

Me siento sobre su pierna izquierda.

Apretando mi sexo sobre su pierna.

Apretando mi senos contra su pecho.

Apretando mis labios contra los suyos.

Nuestras lenguas se entrelazan.

Juegan.

Lo miro a los ojos.

Puede pedirme lo que quiera.

Podemos hacer el amor aquí. Ahora.

Sobre la mesa.

En el piso.

-Debemos cenar- me dice suavemente al oído.

Recobro el sentido. Vuelvo a mi silla.

En otra mesa, un matrimonio mayor.

La mujer, de cabello blanco me observa fijamente.

La miro con cierta vergüenza.

Ella me guiña un ojo, sonríe y sigue comiendo.

El mozo está junto a nuestra mesa. Sé que mi vestido está algo abierto. Sé que está mirando mis senos. Me gusta que el mozo mire mis senos.

El hombre desconocido al cual pertenezco, lee el menú. -¿Qué vas a comer?- -Lo que vos comas- -¿Tomás vino?- -No!- Si sobria hago estas cosas, no sé qué haría con algo de alcohol.

Lo miro. Lo observo. Habla con el mozo. No lo escucho.

¿Qué me sucede? ¿Qué sucederá?

-Vámonos- le disparo. -Aún no hemos comido- -Vámonos ahora!-

Lo tomo de la mano. Salimos corriendo…

Atino a dejar un billete sobre la mesa y ensayo un ademán dirigido al mozo, tratando de explicar la forma que adquiere un carnaval de hormonas dentro un restaurante… sabiendo que nunca entendería…

Los comensales asisten a mi amateur slalom entre las mesas, mozos, señora que retorna aliviada del toilette, más mozos y sus bandejas…

Llegamos a la vereda y me encuentro sereno. Estoy comenzando a conocer a mi pequeña. El primer pecado capital (gula) no ha podido ser consumado esta noche porque le encanta cambiar de dirección en el momento menos esperado. Lo hace divertida!!! También disfruta destrozando límites…, y con la cobardía de los que no pueden hacerlo… presumo.

Sólo una escorpiona puede hacerlo….. excepto con un escorpión…

Candela tiene su espalda desnuda mirando hacia el agua del dique. Sin emitir sonido le ofrezco mi brazo. Lo toma y caminamos hacia allí. Seguimos en silencio, descansando, y nos detenemos a mirar el yacht club que se encuentra sobre el agua iluminado por la luna llena. Observo el entorno. Detrás nuestro confitería colmada de gente, parejita en banquito de plaza…abrazados. Ausencia total de viento y ancianos caminando con dificultad sobre los adoquines desparejos.

Doy un paso atrás y la tomo con extrema suavidad por sus hombros, girándola hasta que sus ojos cielo se acoplan con los míos -marrones- haciéndose el amor, delicado, etéreo…

Apoya sus brazos en mis hombros y ofrece sus labios calientes para un beso. Sin dejar de mirarla, tomo sus brazos y los paso por detrás de la baranda que dá al agua, indefensa, susurrándole al oído..

-Cierra tus ojos cielo…. dejate ir … disfrutá ….

Apoyo las palmas de mis manos sobre tus mejillas… Un beso en la frente… otro en la nariz… uno en cada ojo cerrado… largas pestañas… uno en sus labios…

Ataco el cuello haciendo cosquillas con mis labios. Lo mordisqueo con la fidelidad de perro bueno… Bajo con mis labios por entre sus pechos y me detengo… Tu jadeo y tus latidos acelerados me son rebelados con claridad bíblica…

Te bajo los breteles y con mis dedos descubro el seno derecho y con mis dientes juego con el pezón, duro, erecto… sin lastimarlo.

Bajo con mis labios besando y mordiendo con pasión la parte inferior del pecho. Descubro la tetita izquierda y repito la operación. Tus gemidos deben ser ya audibles a la gente que se encuentra a nuestro alrededor…

Poco importa

Subo tu falda y corro apenas tu bombacha negra y comienzo a buscar con la lengua el bello púbico.. bajando lento …. muy lentamente…

Llego a tu sexo y lo recorro con infantil alegría. Los labios, su punto medio, la penetro y siento tus fluídos que ya están presentes.

No escucho nada… sólo siento…

Te tomo los glúteos con firmeza y disfruto del movimiento de tu pubis.

Siento que entre mis piernas algo está a punto de explotar…

Con suavidad japonesa y la lujuria de un buen francés, mi boca se multiplica en todos los puntos que sé vulnerables.

Me detengo un instante y te escucho…

-Por favor!!!!! por favor…-

Vuelvo a hundirme entre tus piernas y te penetro una vez más. Siento en mi boca un líquido tibio que me inunda… escucho tu grito que es a medias ocultado por la oportuna sirena de un buque en el río.

No me detengo.

Sigo jugando con tu sexo, lo retengo entre mis dientes, lo acaricio con la lengua y escucho…

-Otra vez!!!…. otra vez !!!????

Retiro mi cara y vuelvo a estar dentro tuyo… primero con un dedo, luego dos, finalmente tres…. Los muevo en forma casi imperceptible… no te causa dolor alguno…. espero… Siento tus fluídos bajar por mi mano y emites un sonido animal…

Me paro frente a tí, te arreglo cuidadosamente el vestido, los breteles… miro otra vez tus ojos cielo y creo ver cariño? amor???… -No lo sé aún… no olvides que es escorpiona- me digo.

Te abrazo fuerte.

-Vamos al Divino a tomar algo- casi ordeno. Sin palabras comienzas a caminar abrazándome, conteniéndome..

-Habrás tenido incontables orgasmos en tu existencia- te sobresalto -Te habrán hecho el amor otras tantas veces…- sigo -Y esta no será la última vez que lo hagamos en esta noche…- -Deseo que me cuentes lo que has sentido … en el alma. Piénsalo, siéntelo nuevamente- -Piensa que es probable que no volvamos a vernos después de esta noche… -O quizás sí.. Como saberlo? -Deseo que me muestres a la Candela que nadie conoce… -Y te mostraré a Malpaso que nadie conocerá! -No te apures… espera que nos sentemos y hablaremos…

Mi respiración es todavía agitada. Creo que esta noche tendré más orgasmos que los que tuve en toda mi vida. … ¿Cómo se llamará este tipo? ¡Qué importa! -Esperá un poco- lo detengo. Me arrimo a la pared y rápidamente me quito la bombacha. La deslizo en el bolsillo de su saco. -Es para que tengas un recuerdo. Nunca se sabe en qué momento terminará la noche.- Ahora solo el vestidito negro cubre mi cuerpo. Tengo deseos de arrancármelo a tirones. Entregarme aquí, ahora. A la vista de todos. … Estoy totalmente loca. Nadie sabe dónde he ido. Nadie imagina que un desconocido ha recorrido mi piel. Nadie imagina que me recorrerá por dentro. ¿Y si es un loco? ¿Un asesino? Espero que antes de matarme me haga el amor. Mil veces. … Voy colgada de su cuello. Apetando mi cuerpo contra el suyo. Haciéndole sentir mis pechitos duros. Qué contenta estoy con la gimasia deportiva. Sé que disfrutó encontrar todo mi cuerpito duro. Sé que disfrutará mi cuerpito duro. Mi piel suave. Le pertenezco, pero sé que él también me pertenece.

Nos sentamos. Apoyo los codos en la mesa. La cara en mis manos. Lo miro fijamente. Juego con la lengua en mis labios. Sé que no lo resistirá. Nadie puede resistir a una nena que mira fijo y se moja los labios…

Ansiedad… Confusión……

Percibo la ansiedad niña que la envuelve y le impide tomarse su tiempo y reflexionar con alguna profundidad. Percibo también con la claridad que me transmite su respiración, la presencia de cierta confusión respecto el significado de la realidad, de la vivencia.

Estamos sentados en una terraza desde donde se observan las embarcaciones que descansan sobre el agua.

Me mira fijo y juguetea con la lengua. Resistiré. Desvío mis ojos un instante y recorro los últimos minutos, cuando me entregó su bombachita.

-Te agradezco- murmuré desconcertado. -No importa cuando termine la noche, Puede que no termine nunca.. Puede ser que ésta nunca haya ocurrido..- trato de explicar. -Nunca guardo recuerdos del pasado… Pero en este caso… la conservaré- remato confiado.

Vuelvo al presente. La ansiedad te consume. -No me ha dicho nada de su alma-pienso contrariado. -Era previsible- concluyo resignado.

-Brindemos- propongo -Por tus deseos ocultos- deseo -que se cumplan- -aunque me perjudique- pienso divertido.

Reviso sus ojos cielo y me formulan preguntas. Debo intentar mostrarle el camino.

-Mi nombre es Malpaso- recuerdo en voz alta. -Me encanta el misterio- afirmo -Te hice el amor con mis sentidos puestos en vos. Sentí en tu carne el jeroglífico de tu alma incomprensible para ambos. Sentí tus temblores, tus gemidos agradecidos, tu cuerpo abrazándome con cariño de osito de peluche.- explico con alguna dificultad.

-Ahora- propongo -ahora es tu turno- -No temas- -Ya no posees tu bombacha- le recuerdo pidiéndole con la mano que acerque sus ojos cielo a los míos. -Te levantarás de tu sitio y te sentarás sobre mis piernas -Me abrirás la bragueta de mi pantalón azul y con tu mano tomarás mi sexo- explico de manera educada. -Sólo dejarás que te penetre su cabeza… y te detendrás a sentir -Luego- trago saliva -Luego harás que ingrese lentamente, nunca dejes de mirarme a los ojos, Cuando esté totalmente dentro tuyo …. detenete …. y sentí. -Te moverás con cadencia musical y tratarás de ver dentro de mis ojos.. -Luego acabaremos juntos, en silencio, sólo nosotros participamos en este encuentro, sin compartirlo con nadie… -Luego te besaré, agradecido por tu entrega. -Luego, Quien sabe…

Me levanto lentamente. Me acerco. No ensayo movimientos felinos. Me muestro tan nena como soy. Chiquita. Le doy un beso en la mejilla que lo confunde. Sonrío por adentro. Levanto un poco mi vestido y me siento a caballo sobre sus rodillas. Juego con el cierre de su pantalón. Se lo abro. Busco en el interior. ¡Caramba! ¿todo eso tiene que entrar? (en la fantasía lo podemos hacer tan grande como quieras) Me cuesta sacarlo. ¡Qué lindo! Lo beso en la boca mientras reviso los bolsillos de su saco: Llaves, alianza, monedas…¡aquí está! ¡PRIME TEXTURADOS! ¡Este tipo quiere volverme loca! Le coloco el preservativo suavemente. (aunque sea una fantasía, hay que cuidarse)

Ahora es el momento. Me paro. Coloco la punta en su lugar. Desciendo suavemente. Muy suavemente. Mis manos en sus hombros. Sus manos en mi cintura. Mi mirada en su mirada. Suavemente. Me llena de a poco. Me llena toda. Me dejo caer. Lo siento empujar en el fondo.

Los primeros fuegos artificiales comienzan a estallar. No puedo mantenerme callada. No puedo mantenerme quieta. Subo y bajo. Grito y grito. Estas cosas no se hacen en público.

Más estallidos en el cielo. Acompañan mis estallidos. Acompañan mis gritos. Lo siento duro. Grande. Potente. Lo siento a punto. Orgasmo. Orgasmo compartido. EL ORGASMO.

Quedamos en esa posición unos minutos. Mirándonos. Tratando de comprender.

-Quiero una cama-

No tenés que disculparte. En esta dimensión real, las preguntas que no se desean responder se dan por no formuladas, y aquellas acciones que no se quieren realizar, se entienden por no requeridas. En mis bolsillos sólo se encuentran las llaves. Las monedas no me sirven y la alianza no me la sacaría… aunque pudiera. Debo admitir -sin embargo- que he extrañado los recreos… Sigamos con la fantasía:

…………………………..

Durante éste último siglo, transcurrido desde que comenzó a desplazarse hacia mis piernas y culminó con nuestro agónico orgasmo, mi piel, neuronas, músculos, sentidos, semen, pene (del tamaño de mi estima) se convirtieron en una revolución sólo comparable a la Torre de Babel.

Chiquita…

-Dios!- pensé -lo hizo tal como se lo pedí! Seguí pensando convencido de haber presenciado una mutación espectacular. Me encontré casi con la verdadera Candela, la pequeña, cariñosa, suave, seductora … Candela.

Todavía no había terminado de recuperar la compostura ni el control de mis pensamientos cuando me golpeó el pecho su necesidad: -Quiero una cama- ordenó cuando pensé que su sed requería líquido de cualquier tipo. -Tengo algo mejor que eso- respondí con mi mejor sonrisa de agente secreto de Su Majestad. Tomé mi celular del bolsillo interno de lo que queda de mi saco ¿azul? y pulsé los números correctos. -Habla Malpaso- dije pensando en los problemas a resolver, por ejemplo el coche que está estacionado en el parking del restaurant, a quinientos metros de nosotros. – Necesito que ponga en orden el “Fiaca” y me venga a buscar a la puerta del Divino-ordeno con amabilidad. -En diez minutos- termino, corto y fuera.

Pasados los diez minutos convenidos, y habiéndonos arreglado un poco, la invito a levantarse y caminar diciéndole (ante la mirada atenta de todos los que presenciaron los fuegos artificiales)

-Ahora vamos a caminar hasta la calle- le susurro con suavidad – caminá lentamente, con la mirada fija en la persona que te mire. Hemos hecho algo hermoso, algo que ninguno de estos se animaría a hacer.- culmino.

Ya en la calle el automóvil ya estaba obedientemente estacionado, Nos subimos y el chofer nos conduce en pocos instantes hasta el acceso del Yacht Club. Bajamos tomados de la mano la explanada y caminamos pocos metros sobre el muelle flotante hasta la embarcación identificada con letras negras “Fiaca”. Te ayudo a subir y nos encontramos en un living iluminado. Te ofrezco una coca, apago alguna de las luces, pongo música tranquila, blues (me provoca el mismo efecto mágico que el viagra a un anciano), me acerco, te tomo de la cintura, nos movemos lentamente, bailando, descansando… siento sus pechos, el perfume de su piel, su respiración en mi cuello…

Comienzo a acariciar su cintura, su espalda, con cuidado, como se acaricia a una porcelana Ming, con temor a romperla… Su cuerpo se retira en forma imperceptible, y mis manos -que ya no responden indicaciones- comienzan a recorrer tus senos, el pelo sobre tu espalda, tus labios…

Observan mis ojos café tus ojos cielo. Veo la respuesta implorante Sí… Me alejo apenas hacia atrás… Te quito el broche mariposa de tu pelo… Te doy vuelta…. te beso el cuello … acaricio las tetitas y al acercarme siento tus duros glúteos contra mi sexo, duro, vigilante… Bajo los breteles del vestidito negro y de acuerdo con Newton cae sobre el piso. Te encontrás desnuda… aparentemente indefensa… Vuelvo a recorrer tus senos, y ahora beso tu espalda, Bajo hasta tu cintura… mi lengua se encarga de recorrer tu cola … de arriba hacia abajo.. Llego a tu sexo… lo estimulo … (mis bigotes también intervienen con cosquillas)

-Por favor- me decís… -Desnudame- respondo -el blues todavía no ha terminado- termino.

Por fin estoy desnuda. Me gusta así. Me gusta estar desnuda fente a un hombre. Me gusta que me mire. Me gusta…

Le quito la corbata sin deshacer el nudo. Me la coloco. Floja. Moviéndose entre mis pechitos desnudos. Sé que a él le gusta.

Tomo con las dos manos es cuello de su camisa. Tiro fuertemnte. Los botones van cayendo uno a uno. Se descubre un torso musculoso. Viril. (estoy almentando tu ego) Acaricio su pecho con mis tetitas. Me mira. Sonríe.

Es el turno del pantalón. Cinturón. Botón. Cierre. Newton.(Cualquier otra persona hubiese dicho: -Esta manzana está podrida-)

Su potente miembro pugna por escapar del calzoncillo. Lo deslizo hacia abajo. Su sexo vigoroso pide a gritos mi boca. Mi lengua.

Lo trato como a un enorme helado. Helado ardiente. Mi lengua lo recorre una y otra vez. De la base a la punta.

Mi lengua juega en la punta. La recorro en círculos. La beso. La introduzco en mi boca. Es un esfuerzo colocar esa cosa tan gorda. Gorda y dura dentro de mi boca.

Está por estallar. La estimulo con mis manos. Manos pequeñas de nena jugando con el pene de un señor. Nadie sabe que la nena está desnuda con un señor que no conoce.

El primer chorro va directo a mi cara. Ardiente. Potente. Dirijo los siguientes a mis pechitos. Él me toma la cabeza con las dos manos. Me obliga a comérsela. Mi boca se inunda de esperma. Luego, él se derrama en un asiento.

Con el dedo mayor de mi mano derecha, tomo un poco de esperma de mi mejilla. Llevo el dedo a la boca. Lo chupo largamente. Mirándolo a los ojos. Repito la operación una y otra vez. Pausadamente. Mis mejillas quedan limpias.

Ahora comienzo a distribuir lo que tengo en las tetitas. Por todo mi pecho. Mirándolo.

Juego con mis pechitos. Mis pezones. Los aprieto. Mirándolo.

Caigo de rodillas. Necesito masturbarme. Me siento muy nena. Como cuando aprendí a masturbarme. El señor al que no conozco me mira. Me gusta. Me gusta ese señor que me mira mientras me masturbo.

Me gusta que su sexo vuelva a despertarse. Mientras me masturbo…

Logré derrumbarme en un sillón al borde del agotamiento.

Ahora, soy el espectador de un acto de masturbación sublime. Se ha transformado nuevamente en una niña y creo enloquecer.

Me arrodillo frente a ella y comienzo a besarla con pasíón. Ella sigue estimulando su clítoris con sus dedos y comienzan sus convulsiones extasiadas. Recorro con mi lengua sus pechos, contengo sus pezones entre mis dientes y siento mi propio esperma en mis labios… Me acuesto debajo de sus piernas visualizando su sexo, con los codos me ayudo a levantar mi cabeza hasta alcanzarlo con mi boca y siento el sabor de sus líquidos…

Ya no deseo controlar mis impulsos…

Con una mano alcanzo a manotear un prime, y lo dejo cerca de mí, Rápidamente elevo mis manos y hago que apoye sus propias manos a los costados de mi cintura, mientras me multiplico arremetiendo su clítoris. Su boca quedó a centímetros de mi pene, y también ella volvió a meterla en su boca. En este momento ya no sé de que labios se tratan… no importa… Siento que mi interior se me escurre por el pene… controlo la eyaculación …. la reprimo… Me escurro rápidamente de debajo de ti y con una habilidad que no poseo me coloco el preservativo… Me pongo detrás de ti antes de que puedas reaccionar y ataco con la lengua tu ano, lo chupo y le hago cosquillas nuevamente con mis dedos… Siento tus gemidos de placer. Eso me alienta, me excita… Por un instante pienso si alguna vez lo habrá hecho, si lo querrá hacer…

Con mi dedo índice le hago jueguito y siento su movimiento acogedor… La hago adelantarse la poca distancia que nos separaba del sillón y su pecho se apoya sobre los almohadones.

Con suavidad -no quiero hacerle daño- pienso, apoyo mi pene y hago alguna presión con precisión de relojería…

Sigue el movimiento anfitrión…

Dejo mi mente en blanco… solo siento… te toco … te escucho … te vivo …

Cuando vuelvo de mi deambular, me sobresaltan los sonidos que emite, placer animal, me doy cuenta que me encuentro totalmente dentro de vos y tus movimientos siguen siendo desesperados…

Siento que estás acabando… ya no puedo más … te eyaculo una, diez, incontables veces.

Te estimulo por delante con mis dedos y siento más el orgasmo, los tuyos y los míos … Los nuestros…

Soy tu prisionero…-siento-

Salgo de vos… saco mi preservativo y lo deposito sobre la alfombra como soldado con su bandera ajada por mil batallas … hermosas confrontaciones…

Te abrazo con la ternura de la que soy capaz… te contengo … Te acurrucás …

Dormimos …

La situación escapa a mi control. Prometí no hacerlo nunca, de hecho nunca lo había permitido. Pero ocurrió. Me penetró por detrás. Sentí morir, pero no he muerto. Sé que grité como nunca lo había hecho. Sé que gozé como nunca había gozado.

Despierto. Como siempre, no abro los ojos, espero. No puedo precisar la hora. Ni siquiera el día. Me duele todo. Parece que mis entrañas hubiesen cambiado de lugar. Estiro ambas manos, nadie junto a mí. Abro lentamente los párpados. Mis ojos cansados me devuelven la imagen del techo de mi habitación. ¿Fué todo un sueño? Estoy desnuda. Me levanto y me observo en el espejo. Esas ojeras! Sobre una silla, mi vestidito negro. Arrugado. Hecho una lástima. Lo levanto para olerlo. Algo cae. Una corbata. Suena el teléfono…

Vito conduce el automóvil que me regresa a la vida real… Me mira de reojo y descubro su franca desaprobación por lo ocurrido durante la noche… -No debe haber sido fácil para él – me digo. Llevo el celular pegado en el oído y nadie atiende el llamado y comienzo a preocuparme…

………………..

Recuperé la conciencia con los rayos del sol que se filtraban por las cortinas y sintiendo la cabeza de la señorita Schmidt sobre mi vientre … ronquido placentero… la muevo y no despierta. Alguien golpea el vidrio… es Vito .. -Todo bien? – pregunta temeroso. -Sí Vito, todo bien. Dame diez minutos y salgo- le respondo.

Recorro el caos. Camisa sin botones y con los ojales destrozados. Vestido negro hecho un bollito, traje azul arrugado… Reloj … ocho de la mañana!!!!!! Me conduzco rápidamente a darme una ducha… Cinco minutos es demasiado poco para mi cuerpo cansado. Busco ropa en condiciones… Vuelo al living y Candela sigue durmiendo plácidamente. Tomo el bollito negro y se lo coloco con alguna dificultad.

Estoy en problemas.. Falta poco para que llegue la gente del Club y no voy a poder salir con una pequeña en brazos sin evitar que medio planeta me vea… -Viiiiito!!!!- llamo -Si!- Reponde obediente. -Tengo que salir de acá pronto. Haceme el favor de poner el coche en la explanada y salimos- indico al tiempo que recorro con la vista el entorno descubriendo el sobre negro de Candela. Lo reviso (detesto tener que buscar algo en una cartera de mujer… nunca encuentro nada!) … llaves, dni, es todo lo que necesito. Detecto la dirección de mi amante niña…

Piloto de viejas tormentas, el maestro Vito pone el carrito tipo campo de golf a la salida del Fiaca y me asiste para bajar a Candela. Me siento y la acomodo sosteniendo su cabeza erguida. Llegamos al coche y nuevamente Vito me ayuda a subir. Salimos -Vamos por el bajo hasta el Puerto de Olivos- indico el rumbo.

Sigo en problemas… Intento despertarla sin éxito. Ronca como marmotita invernando (cariñosamente dicho). -Que voy a hacer cuando llegue?- me pregunto desconcertado sin encontrar la solución -Primero lleguemos- me consuelo mientras acaricio su frente y pelo que tengo sobre mis piernas. Vito dixit -es acá-. -Por favor- ruego -tocá el timbre y a quien te atienda decile que en el coche Candela se quedó dormida. Antes -corrijo- preguntá si Candela vive allí. Nadie responde el llamado. -Ayudame otra vez- le pido a Vito -Agarrá las llaves y la dejamos- rezando por que no haya perro y nadie llegue en el interín. Subimos con rapidez a la planta alta y enseguida descubrimos la habitación adolescente. -Esperame en el coche que ya bajo- indico al que se convirtió en mi secuaz. Vuelvo a sacarle el vestidito negro y queda desnuda sobre la cama. La miro un instante y le doy un beso agradecido en la frente. -Fui feliz esta noche- quisiera decirte si me escucharas. No tengo ganas de irme, pero… debo. ………………

La mano que sostiene el movicom todavía mantiene el temblor. Nadie responde… todavía

El teléfono sigue sonando. Me llama la atención que nadie responda. Recuerdo. Mis padres viajaron el viernes, quiere decir que aún no es domingo por la tarde.

Me pongo la corbata. Bajo desnuda las escaleras. Me duelen las piernas. Me duele la concha, el culo (lo pienso en esos términos). Llego al living. Otro espejo. ¡Qué lindos son los espejos! Tengo los pezones morados. ¡Cuantas chupadas!¡Cuantos mordiscos! Mi cabello es un desastre. Necesito un baño.

El teléfono sigue sonando…

Opto por el baño de mis padres. Allí hay bañera. El agua tibia me relaja. ¿Cuánto tiempo? No sé.

Desenredar mi cabello no es tarea sencilla. Nada sencilla.

Bajo nuevamente. Me siento mejor. Unos mates me ayudarán a reanimarme. Mientras se calienta el agua, vuelvo al living.

Me gusta ver mi cuerpito desnudo caminando hacia el espejo. Este tipo sí que disfrutó. Me acerco más y más. Estoy solo a unos centímetros. Me miro. Me observo. Dos lágrimas comienzan a rodar por mis mejillas. ¿Qué es esto? Candela no llora. No puedo contenerme. Lloro. Lloro largamente mirando la piba rubia que llora frente a mí. El teléfono suena. Mi llanto y el teléfono. El teléfono y mi llanto.

-Hola?-

-Habla Malpaso- se identifica nuevamente el soldado -(……)- -Candela??-insisto mientras pienso si tomé bien el número que figuraba anotado en el aparato color verde de la casa. -(…..)- Me parece escuchar llanto…

Me invade una sensación de angustia. Candela llora … y no me gusta. No era la idea. Esto no es un juego, lo sé, pero Nadie tiene que salir lastimado…

-Chiquita, sos vos?-insisto -(……..)- creo que el llanto le pertenece… -Candela, tengo algo que decirte- -Hemos compartido una noche juntos como ninguna otra en el pasado- comienzo -Hemos sentido lo que nunca antes hemos podido- -Hicimos lo que nunca nos animamos…- -Fuimos felices como nunca lo fuimos- presumo en tu caso, seguro en el mío.

-Es probable que nunca nos volvamos a ver, ni a saber del otro, ni a intercambiar e-m´s, nada… entonces -Ahora es el momento de decir lo que nunca antes hemos oído- digo con voz profunda. -Estás ahí?- -(……….)-

-Te amo Chiquita- resumo con mi voz gastada por la noche -Te suplico que seas mi amante- el escorpión pica …

Cuelgo el teléfono. Mi cara está bañada en lágrimas. Algunas caen sobre mis pechitos. Sonrío. A un hombre le parecería erótico ver caer mi lágrimas en mis pechitos.

Tomo una decisión que venía bullendo en mi mente. Voy a la cocina. Hurgo en el primer cajón de la derecha. Aquí está: el cuchillo más filoso. Es especial para mi propósito.

Apoyo su hoja filosa de plano en mi pezón izquierdo. Está fría. La paso al derecho. Con la punta, estimulo mis pezoncitos. ¿Qué cara pondría Malpaso si me viera hacer ésto?

Por fin me decido. En un rápido movimiento, asesto un tajo certero en el pan que está sobre la mesa. Tomo de la heladera fiembre, queso, mayonesa, lechuga, tomate… El té y el sandwich suculento es lo que necesitaba para componer mi alma.

La vida sigue.

Me visto de la forma que más me gusta: short minúsculo y top blanco. Ni bombacha ni corpiño. Zapatillas sin medias y…a pedalear.

Las calles de Victoria transcurren lentamente bajo las ruedas de mi bici. Pedaleo tranquila. Sé que despierto miradas. Me gusta.

Sé que vendrá a buscarme…

El móvil se quedó muerto. No me respondió. Vito me mira divertido. -Llegamos- me dice -que hago con su ropa?- Me acuerdo que en algún lado tengo que tener la bombachita de Schmidt -no te preocupes, yo me ocupo de ordenar un poco-. No tuve que buscar demasiado y encontré mi botín de guerra, lo que no apareció fue mi corbata… Mientras camino por Moreau de Justo hasta el coche, pienso en lo ocurrido. No estoy preocupado, Libra siempre llora…

Trato de encontrar el significado de su silencio… tengo que encontrarlo… Me voy a casa a descansar. Pensaré mejor descansado.

Ya repuesto, luego de algunas horas de sueño reparador, me subo a mi coche y comienzo a manejar rápido por Panamericana, bajo por Pelliza, llego al Hipódromo de San Isidro. Avenida Centenario a la izquierda y paseo… Plaza Dorrego … Me mando a Punta Chica subiendo por Palacios … divago un poco … agarro Libertador para el lado de Tigre … y

-Esa esquina!!!- me grita mi cerebro -Passs…- no pude terminar de ver el nombre de la calle. -Esa es la casa!!!- me indica mi pie derecho sobre el pedal del freno!

Adrenalina…. (me fascina sentir cuando se activa, es cuando funciono mejor, con claridad meridiana) Observo bien la fachada, trato de intuir los movimientos, nada… Comienzo a deambular nuevamente. No me siento demasiado cómodo en un lugar que desconozco, pero entiendo: quiere que la encuentre … la estoy buscando…

Llego a una esquina y aparece una bicicleta casi en mis paragolpes -Pend…. ¡!!.. Candela!!!!- exclamo viendo los ojos cielo grandes, sonrisa provocadora, lenguita revoloteando entre sus dientes divertidos. Recuerdo sus tetitas duritas. Veo sus piernas bien torneadas… Pivotea sobre el pedal y sale disparada en dirección contraria a la que yo venía. Pongo marcha atrás y saldo quemando cubierta siguiéndola… Casi llego a la esquina y me aparece una F 100, clavo los frenos… -Se me va!!!- Vuelvo hacia delante.. tengo que dar vuelta a la manzana y empezar a rastrearla… Giro en otra esquina y veo la rueda de atrás de una bici que se esconde en la otra esquina. Sigo la persecución sin éxito.. Aminoro la velocidad … no tengo la menor idea de donde estoy.. miro el espejo retrovisor … La veo a cien metros detrás de mí… Sigo hacia delante despacio…. una, dos, siete cuadras…. ella siempre detrás de mí … cazándome…

Está en mis manos. Es mío. ¿Quién está cazando a quién? Sé que él me mira por el espejo. Me acerco. Ahora puedo ver sus ojos. Los mismos ojos que me miraban anoche.

¿Adónde vamos? Lentamente me está llevando hacia Panamericana. No estoy dispuesta a pedalear tanto. Me detengo. Bajo de la bici y me siento en el cordón. El auto está detenido a unos 25 metros. Me mira por el espejo.

Me quito una zapatilla. El auto comienza a retroceder. Me quito la otra. El auto se detiene frente a mí.

Me zambullo por la ventanilla. Él baja. Acomoda a duras penas la bici en el baúl.

Sube sin decir nada. Arranca suavemente. -Hola- -Hola-

Me mira de reojo. Acomodo mi cabello por el lado derecho de mi cara. Me peino on los dedos. Debí hacerme la trenza.

¿Quién cazó a quién?

Conduzco con calma sin rumbo fijo. La miro de reojo y me encuentro con su lindo perfil, pelo rubio, ojos cielo, ausencia de maquillaje… perfectamente natural … sus pies descalzos me recuerda mi gusto por besarlos en la cama. -Que bonita es!- pienso

Estoy nuevamente en problemas….

Toda cacería comienza con el acecho, Paciencia, control, agilidad, son virtudes escenciales del buen cazador… Comencé yo con el reconocimiento de su “cueva”… Siguió ella observándome desde atrás de mi coche… Ella dejó luego que me acerque… me dio pistas…

Ella me tiene… Y me encanta… Me hace sentir bien… Excitado…

-Que tenés ganas de hacer, Princesa?- pregunto a su merced como el Genio de la Lámpara a Aladino: pide y se te concederá. Lo que sea…

(Ja!! No hago nada por salir del problema!)

¿Lo que pida? Tengo que ser muy cuidadosa. Tengo que ponerlo a prueba. Lograr el control total de la situación.

-Quiero que me concedas tres deseos- -Perfecto ¿Cuál es el primero?- me mira sonriendo. -Que no vuelvas a ponérmela por atrás- -Concedido. ¿El segundo?- -Pará-

Detiene el auto. Me bajo y me apoyo de espalda a la puerta. Mis manos en la ventalila abierta. Él rodea el auto y me observa de frente. Lo miro profundo a los ojos. Lo desafío. -¿Y?- -Pegame-

Sé que no lo hará. Entonces lo tendré a mis pies. Por si lo hace, mi vientre está preparado, es de acero. Lo sigo mirando a los ojos. Sonrío.

El cachetazo estalla en mi cara y en mi orgullo. Las lágrimas se agolpan en mis ojos, pugnando por escapar. No me muevo. Mantengo la sonrisa. El sabor salado de la sangre que sale de mi nariz llega a los labios.

-Limpiate- me alcanza un pañuelo y vuelve a subir al auto.

Subo. Me siento. Mientras me limpio, veo el monograma en el pañuelo ‘JM’. ¿Jorge, Juan, Javier…?

-Te queda un deseo- Giro en el asiento dándole la espalda. -¿Sabés hacer trenzas?-

Adrenalina Tres deseos ordenó, podrían haber sido diez mil. Es muy cuidadosa (típico de libra en situaciones límites) Me va a poner a prueba, quiere conocer mis límites… Quiere controlar la situación…. (de hecho la controla!, aunque aún no lo sabe)

El primero Que no vuelva a intentarlo por detrás. Admito mi culpa en el segundo pecado capital de aquella noche (lujuria), aunque sé que alguna vez lo volverá a pedir…

El segundo Sigo obediente las instrucciones. Me encuentro parado frente a ella. Sus ojos cielo me desnudan, me desafía -Que te pegue!?- pienso desesperado -nunca le pegué a una mujer!- admite el machista descubierto planchando ropa! La vuelvo a mirar. Necesito saber que piensa, lo que siente. Veo una carita hermosa, los ojos cielo ligeramente tristes… como si estuviera recordando cuando el innombrable le pegó. Veo borrosa la escena, tal vez un paredón de Beccar, dos figuras discutiendo, golpe al estómago… Candela me sonríe (asustada creo). Lo veo al pibito, adrenalina, tercer pecado capital… (ira) Lo veo a ese hijo de mil …. Mi mano izquierda (la mejor) barre el espacio desde la derecha y hace blanco en la su cara, siguiendo por efecto de la inercia su camino. Tal como se predijo la noche anterior seríamos mitad demonios….(yo) Veo lágrimas en sus ojos y sangre sobre sus labios… Sonríe… Tal como se predijo la noche de ayer, seríamos mitad santos..(vos) La angustia me invadió… Le alcanzo mi pañuelo para que limpie su sangre, lo mira. -EM- le indico en forma extrasensorial -EM-

El tercero. -Trenzas!?- pregunto para confirmar si escuché bien -Si- escucho la respuesta apagada -Señorita Schmidt- comienzo -Usted tiene la oportunidad histórica que ningún ser humano tuvo nunca y esto es que el Señor Malpaso haga lo que Usted desee, sea lo que fuere. Si Usted quiere que quien le está hablando le haga las trenzas, se las hará, y sus sensaciones serán exhacerbadas en forma tal que ni Usted misma podrá describirlas aún después de haberlas vivido. Por eso le pido respetuosamente medite por un instante cuál es su deseo, por favor…- digo con suavidad mientras observo por el espejo a mi izquierda un uniforme azul que se aproxima hacia el auto caminando por el pavimento. Miro rápidamente hacia la derecha y veo otro idéntico. Miro por el de arriba y veo los dos policías acercándose y más a lo lejor dos o tres personas hablando entre ellos mirando hacia la dirección donde nos encontramos… -Me vieron cuando le pegué!-

Motor en marcha. Primera. Largo lentamente el embrague sin pisar el pedal del acelerador. VW comienza su marcha lenta. No escucho voz de alto. Semáforo verde. Estoy a quinientos metros de panamericana. No puedo dejar que lean la chapa, doblo a la derecha con rapidez, la primera alcanza ochenta, la segunda ciento diez, la tercera … llego a panamericana, evito Tigre, voy a Buen Ayre.

-Señorita Schmidt- aprovecho el peaje para hablar. -Ha pensado Usted en lo que le he dicho?-

-Primero la trenza- insisto en tono netutro, nada imperativo.

Estoy REALMENTE nerviosa. El camino del Buen Aire me saca de la zona norte. Mi territorio. Por aquí no conoxco nada. No me conoce nadie. Estoy a merced de un hombre sin límites. Lo demostró con el cachetazo. ¿Cómo se animó? La nariz ya no me sangra. Tengo que tener cuidado.

El camino discurre plácidamente. Cada tanto, su mirada en mis piernas. Eso me agrada. Me acaricio los muslos. Lo provoco. Él sigue conduciendo. Me mira. Me excita esa mirada. Me resisto. Aspiro profundo. No debería estar aquí. Debería estar en casa del Chino. O de mi abuela. O con Andrea.

Estoy decdidamente loca. Lo que ocurra es mi culpa. Yo me la busqué. Y después lloro. Como si fuera una víctima.

Y esa palabra que me golpea el cerebro. Esa palabra que m niego a pronunciar. Esa palabra que tanto me duele.

-¿Pensás que soy una puta?-

Pensás que soy una puta?- proceso la pregunta que me acaba de disparar.

Miro la autopista y veo a cien metros una salida que me va a ayudar a responder la pregunta. Subo las ventanillas. Subo la pendiente. Millones de pájaros revolotean alborotados por nuestra presencia. Llegamos al punto más alto. Estamos en un basural. -Bajá, por favor- le pido abriendo mi puerta dispuesto a soportar el aire naseabundo. Me paro a su lado mirando a nuestro alrededor -lo que ves es el mundo- digo -Todos los días deambulamos sobre toneladas de desperdicios, orgánicos, humanos, sentimentales… Nosotros -ensayo un ademán revoleando mi dedito flaco- desde que nos encontramos por primera vez, no hemos hecho otra cosa que darnos a conocer. Si leés lo que hemos dicho o hecho como a un libro (lo hago) encontrarás lo verdadero, trascendente, lo que quizás nadie sepa de nosotros. Y eso es bueno. Juega la percepción, la intuición, el sentimiento que se pone a disposición de aquél a quien no conocés … del todo. Podría equivocarme, fácilmente, y creer que sos una chiquita a la que solo le importa hacerle la cabeza a cualquier pibe que se te cruza, pero no. Hay más, sé que hay más, veo que hay más.. Podés ser la Madre Teresa o María Soledad o Marylin Monroe o quien sabe quien… pero en realidad sos Candela Puedo ser Woddy Allen, el zorro del desierto, Charly García o el jorobado de Notre Dame… pero en realidad soy … Malpaso Entonces, si consideramos que nos encontramos viviendo sobre toneladas de ……. mierda … Y comenzamos a conocernos, Y no nos agredimos, Y nos respetamos, Y no nos hacemos mal, y me preguntás sobre mi creencia de lo que vos sos … la respuesta franca es -No!- -Querés escuchar más? O te hago la trenza?- pregunto (no te pongas nerviosa)

Por fin escucho lo que quería oír: me hará la trenza. El cabello suelto es muy lindo para una reunión, para seducir. Pero la trenza es realmente práctica. Y aquí estoy: parada descalza sobre un montón de basura mientras este desconocido acaricia mi cabello, lo trenza, lo disfruta. Por un momento, soy una reina, parada sobre un montón de basura.

La trenza está lista. Las manos del hombre acarician mis brazos, mi espalda, ms pechitos. Los besos del hombre recorren mi cuello. Mi cuerpo se estremece. Ya no me pertenece. Pertenece a él. Podríamos hacerlo sobre esta montaña de basura…

A lo lejos, dos hombres se acercan. Su aspecto no es precisamente tranquilizador. No me importa. Él los percibe. Las caricias finalizan. Lentamente volvemos al auto. Lentamente volvemos al camino. Ya no soy la reina en la montaña de basura.

-Espejos…quiero un lugar con espejos-

Vuelvo al Buen Ayre. Me encanta su pelo. Castaño claro. Bastante largo. Me encantan sus silencios… me muestran que no confia en mí… El Genio de la Lámpara se dispone a satisfacer un nuevo deseo. -Espejos- Sigo el Buen Ayre, subo a Gaona, evito peaje, pasamos por el acceso a varios santuarios repletos de espejos. Rápidamente elijo uno a mi izquierda, no por los espejos, sino por el nombre:

-Ajedrez-

Es que pocas veces he vivido una relación que se asimile tanto a una partida de ajedrez… El portón negro se levanta obediente e ingresamos. Freno frente a la ventanilla y pulso una pantalla con opciones. Se asoma un tipo, mira hacia mi acompañante preguntando -Mayor?- Percibo a mi derecha descargas de adrenalina pura y sin emitir sonido deposito un billete en la ventanilla. -Cuarenta y uno- me dice sonriendo alcanzándome la tarjeta con banda magnética. …Sigo las flechitas y ubico el auto en el garage… escalera … tarjeta ….

La habitación es acogedora. Un corto pasillo con la puerta del baño a la izquierda. Afortunadamente, espejos al frente y en la cabecera de la cama, también en el techo. Televisor inútil… Cortinas y ventanal que deja ver el hidromasaje… -Perfecto.- -Bien- expreso en voz alta mi alivio -espejos: tu deseo ha sido satisfecho- la miro divertido y al mismo tiempo percibo con claridad que se encuentra realmente nerviosa. -Las blancas son tuyas- la invito -mové-

Estoy seguro que a estas alturas ambos sabemos que si la pieza blanca se mueve, no habrá retorno posible, que los dos estaremos en problemas, inexorables, lo que amerita que tambien yo me sienta ….

Nervioso.

-Ajedrez- señalo un tablero imaginario -Adelante- invito al salto al vacío

Espejos. Muchos. Como a mí me gusta. Me gusta verme. Me gusta mirarme. Mi abuela dice ‘las chicas hermosas no necesitan ser modestas’. Yo no lo soy. Me sé linda. No sé si hermosa.

Me miro al espejo. Verifico mis ojos. Siguen siendo azules. Mi piel. Sigue siendo tersa. Mi pelo. Sigue siendo rubio. No hay ninguna huella aparente de lo que sucedió anoche. ¿Sucedió?

Ajedrez. Yo juego con las blancas. Sé que es peligroso. Sé que él tiene preparada la jugada. Estoy nerviosa. Más que eso: asustada.

No es como la primera vez. Con El Profe me sentía protegida. Sabía que nada malo podía pasar. Ahora es distinto. Intuyo que nada bueno me espera.

Hago mi primera jugada. Parada frente al espejo. Él, detrás, me observa. Me levanto lentamente la remera. Asoman mis pechitos. Me gustan.

Espero…

Y la pieza blanca se movió.

Me encuentro sentado en la cama, observando. Mi adorable desconocida se encuentra parada frente al espejo, sus manos en la cintura. Se estudia, me estudia.

No hay retorno posible.

La chiquita es hermosa. Ella lo sabe. Me encuentro a su merced. Candela no confía en mí. Me sabe peligroso. Y en realidad lo soy. Peligro es sinónimo de vibración, de corazón latiendo fuertemente, de sorpresa, de sospecharse mojada de solo pensar.

Los dos estamos en problemas.

Y vos lo sabés. Sabés que después de ahora vas a desear ver mi coche plateado en tu esquina, Vas a desear atender el teléfono y escuchar una voz que diga Malpaso Vas a desear conocerme, Me vas a desear…

Yo lo sé… Sé que voy a desear tenerte cerca… Voy a desear escuchar tu risa franca… Voy a desear un beso en la mejilla. Te voy a desear…

Inexorable.

Elevo el volúmen de la música funcional. Me levanto rápidamente. Desato la cortina pesada y tomo la cinta de tela suficientemente fuerte. Me paro detrás de Schmidt con la cinta en mis manos y veo en sus ojos mezcla de susto y tristeza (porqué siento que tenés mirada algo triste?)

-Vas a morir…….- vaticino

Paso la cinta colocándola suavemente a la altura de sus ojos. Percibo el sobresalto. Procedo a taparle los ojos cielo.

Mueven las negras…

Le quito la remera. Sigo con el short sin recibir objeción alguna. La acompaño a apoyar las palmas de sus manos sobre el espejo. Comienzo con mis labios a transitar su cuello casi sin tocarlo. Le hago cosquillas detrás de la oreja con la punta de mi lengua. Recorro sus hombros. Ahora acompaño la acción de mis labios con las yemas de mis dedos, con precisión milimétrica. Puedo sentir el vello de su cuerpo.

Transito su espalda. Una y otra vez. Me arrodillo. Llego a la cintura. Beso sus glúteos. Noto que sus brazos ya no están tan trabados, su cara está más cercana al espejo. Bajo primero por su pierna izquierda, luego la derecha. Me detengo en sus talones. Beso su empeine, sus dedos… el tobillo. Vuelvo a subir, mis dedos ya acarician, mis labios ya tibios presionan su piel… Candela apoya su carita y sus pechos sobre el espejo frío… Se endurecen, Gime…. Me levanto y la doy vuelta hasta que quedamos enfrentados. Vuelo a observarla…

-Jaque!-

Me gusta hacerlo con la luz encendida. Me gusta ver y que me vean. A oscuras, tiene otro encanto. Juegan otros sentidos. El tacto. El Olfato. El oído.

Pero ésto es superior. Él me vé. Pero yo estoy a oscuras. Estoy indefensa. Es excitante. Me excita estar indefensa.

Lo empujo lentamente. Sé que detrás de él está la cama. Se deja caer despacio. Es dificil desnudarlo sin verlo. Lo consigo.

Ahora busco a tientas. Descubro su cuerpo con mis manos. Me derramo sobre él. Distribuyo mi piel sobre la suya. Los brazos abiertos. Mis manos sobre las suyas. Mi senos sobre su pecho. Su sexo erguido entre mis piernas. Mis piernas sobre las suyas.

Me relajo (un poco es por el cansancio de ayer) Mi mejilla siente el ataque de su cara mal afeitada. Su respiración en mi oído. Mi respiración en el suyo.

Estoy tranquila.

-Amame-

Cierro mis ojos. Siento… Me transmite paz. Entrecruzo mis dedos con los suyos, los muevo y mis dedos sienten a sus dedos… Las yemas recorren la palma de sus manos… Sus muñecas, sus brazos. Hago que sus manos se apoyen sobre mis párpados cerrados… Tampoco yo veo ahora. Mi piel siente a su piel Nuestros corazones laten juntos. Nuestro vello púbico se enreda..

Amar es la consigna.

Mis labios buscan su labio… Lo encuentro y los muevo hacia un lado y al otro… Entreabre su boca.. Busco el otro y no se escapa, lo acaricio… Su lengua se adoma tímidamente… Encuentra lo que quiere.. Baila un tango con la mía… Mis manos se escapan solas y acarician sus pechitos, sus costados… Nuevamente su espalda… se detienen en la cintura, Hago cosquillas entre los glúteos …

Todo es suave… etéreo ….

Nos fundimos en un beso… Las dos bocas abiertas… Los labios mojados y calientes… Su lengua me penetra …

Me siento morir… Feliz…

Apoyo mis manos en sus bíceps. Es la señal para que no se mueva. Comienzo a buscar su sexo con el mío. Mis pezones acarician su pecho. Me gusta acariciarlo con mis pezones.

Siento su pene potente rozándome las piernas. Busco, busco. Lo siento en la puerta. Moviendo la cintura busco la posición. Ayudarme con las manos sería sencillo. lo prefiero así.

Por fin lo siento en la puerta. Me deslizo suavemente. Lubricación es lo que me sobra. Lo siento de a poco. Cada vez más adentro. Me gusta sentir así, sin verlo. Me gusta oír su respiración mientras penetra en mí.

Oigo murmullos en el pasillo. Pasos rápidos. Algún portazo. Un estallido me sobresalta. Pasos y gritos dentro de la habitación. Un par de fuertes manos me alza de sobre el hombre y me presiona contra la pared. -Tranquila- susurra. Espero la violación. Tranquila.

Los ruidos se alejan. -¿Qué hago con la piba?- -Matala-

Me arroja al piso. El estampido me paraliza.

Silencio.

Lentamente, me quito la tela de mis ojos. Queda colgando de mi cuello como una corbata. La corbata. La puerta de la habitación está abierta. Me visto. Salgo lentamente.

En la cochera, el VW plateado. La bici en el baúl. Silencio. Peligro.

Vuelvo corriendo a la habitación. Tomo la funda de una almohada y limpio frenéticamente el espejo, las llaves de luz, el borde de la mesa de luz. Salgo a la cochera. La puerta derecha, la manija. Abro la puerta cubriendo mi mano con la tela. Limpio la guantera, la palanca de cambios. Abro la guantera buscando algún papel…mi dirección. Encuentro la bombacha. Me la pongo en la cintura.

Atravieso en patio con la bici. Silencio total. Autos en varias cocheras. Detrás de uno, asoman un par de pies.

Cabina del recepcionista. Su cabeza inerte sobre el mostrador. Trato de abrir la puerta pero no puedo. Veo un interruptor junto al portón. Lo abro. Gaona me espera.

Ahora tiene sentido pedalear. Lucho con los cambios. Consigo la máxima velocidad. Una Toyota se pone a la par. Algo me grita el chabón, que no entiendo. Se adelanta. Cien metros más adelante se detiene. Baja y me espera sonriente. Detengo la bici veinte metros antes. Bajo. Me acerco sonriendo.

No estoy para bromas. La patada entre las piernas es certera. Se dobla. Su sien parece esperar mi codo. Cae. El ruido de la patada en su cara es ocultado por un freno de aire. El camionero grandote me grita: -Andate nena, yo me encargo- Busco la bici. El pobre tipo de la Toyota no se fija más en una mina en bici.

Salida al buen Aire. Mantengo un ritmo continuo. Las clases de gimnasia rinden su fruto.

Panamericana. Mi adorada zona norte!

…..

Llego desecha a mi casa. Al doblar la esquina, veo el Corsa azul de Hernán en la puerta. Al verme, bajan todos: Hernán, Andrea, El Chino. Me abrazo al Chino. Entramos todos a mi casa. -Necesito bañarme, después les cuento- Me acompañan a mi habitación. Me baño rápidamente y comienzo el relato. Hernán me interrumpe: -Porqué mejor no te vestís-

Estoy en problemas…

Un mamut me está arriando por las escaleras sosteniendo mi brazo derecho casi a la altura de mi nuca… lleva mi ropa en la otra. -El jefe lo espera- me dice -Y yo en bolas!- pienso El dolor es insoportable, pero mi cerebro se mantiene frío. -Claro- pienso -la bestia no sabe que soy zurdo- mientras que detecto en su cintura el bulto que sospecho es un arma. Me clavo en el piso, el elefante gira y casi me quiebra, y ya tengo el fierro en la mano (S&W .38 special), divino. Cuando quiere acordar, ya le volé tres dientes y tiene el cañito dentro de su boca. Sus ojos reflejan el estupor. -Como puede ser!?- debe estar pensando -Soy zurdo, tarado- le respondo en voz alta y disparo Los pelos se le levantaron y espuma color rojo se esparció por el aire, Ya cayendo al piso borbotones de sangre se le escapan por el espacio que habían dejado sus dientes.. Siento una manada que viene corriendo y me meto debajo del coche de la cochera cuarenta. Dos sombras enormes se recortan en el piso. -C’est mort-dice uno -Allez, allez!!- ordena el otro Escucho coche frenando, puertas, motor, silencio. Salgo de mi escondite y agarro a mi amigo e intento moverlo. -Debe pesar como ciento veinte!- pienso tratando de sacarlo de la vista de todos. Debo haber tardado como diez minutos en hacer recorrer a la bestia algo así como dos metros. Me pongo mi pantalón…

Agotado levanto mi cabeza y veo una sombra pasar.

Me asomo y no veo nada raro. Voy a la cochera de al lado (cuarenta y uno) y allí está el Pointer obediente con el baúl a la vista, bici ausente…. Subo corriendo las escaleras y me encuentro con una habitación vacía. Encuentro las llaves del coche… ¡mi celular!

Ya en el coche, tengo que decidir a donde voy, no tengo muchas alternativas. Tomo Gaona con dirección a Luján. Salgo en Reja Grande y llego a Campos de Alvarez. En cinco minutos más estaré sentadito en el parque con un cointreau con hielo en la mano, mirando las estrellas….

Cerca de las cuatro de la mañana me despierto muerto de frío..

-Candela….- me sobresalto

Sé que tengo que hacer dos llamados.

Pulso el número de zona norte. Levantan el tubo

-Candela…. chiquita- digo entrecortado. -No hables. Lamento mucho lo que ocurrió hoy…- -Sabrás comprender que no nos volvermos a ver …. jamás- -Me ocuparé que no tengas problemas…- -Te voy a extrañar … chiquita…- -Adiós-

Difícil sería para mí admitir que una lágrima había logrado escapar.

Segundo llamado.

-Aló?-responde -Paul, gran ladilla- le digo al jefe -No pago una fortuna ni te entrego a mon petite fille para que te revuelques un fin de semana con …- -No te olvides que si tenés hoy una fortuna me la debés a mí, y en cuanto a tu hija, lo único que le importa es triturar montañas de dinero…!!- -Hace meses que no te ve…- -No te creas que le importa. Se desayuna a todo tu personal de vigilancia, Jean-Nic incluído…- -Lo mataste hoy…- -Lo mismo te pasará a toi si tocás a la pendeja, comprend?- remato la idea. -Bon, ça c’est fini- acusó recibo de la amenza. -El sábado tenemos que ir todos al casamiento de la hija del embajador alemán. Va a estar toda la comunidad alemana. Todos juntos, todos sonriendo, ça va?- -Ça va bien, allí estaré- concedo pensando en mis ingresos futuros. -Adieu- me responden

-Olvidarte- dice Arjona en algun lado -es más difícil que Lady Di en el metro…- -Quizás nunca lo logre- pienso mientras me preparo para acostarme a dormir.

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