Hetero Jovencitas

Titita

Esta es la historia de mi gran amor, el de toda mi vida, tengo 24 años y ella tiene 22. Les voy a relatar todo lo que hemos hecho porque me parece que muy pocos novios disfrutan del sexo como lo hemos disfrutado nosotros. Titita como le digo cariñosamente, es de complexión delgada, mide 1,63 mts., tiene unas tetas preciosas, grandes, muy firmes y con un pezón pequeño y rosado que es delicioso. Sus tetas son las más hermosas que he visto hasta ahora, incluyendo a las supermodelos, nadie las tiene tan hermosas como ella. De cintura muy estrecha y cadera algo chica pero de culo firme y bien paradito, que cuando se pone pantalones apretados, se le va la vista a todos los hombres. Piernas hermosas, cabello largo, negro y lacio, ojos entre colores amarillos y verdes, según el estado del tiempo. De cara es muy bonita y delicada, que tal vez su único defecto es que si no se cuida la cara se le llena de granos. Para simplificar sus medidas son 89,57,88. Yo soy bajo, 1,71 mts. con el trasero algo grande que siempre fue la burla de mis amigos y de ella. No soy lindo aunque ella me dice que si.

La conocí en mi trabajo cuando ella iba a buscar a su madre a la salida. Siempre la miraba de abajo a arriba y ella no me miraba jamás. Una vez cuando fui a abrir la puerta para salir, tropecé con ella. Fue en este momento, según ella, empezó a fijar en mi. Yo no sabía que yo le gustara y los fines de semana cuando la encontraba en la pizzería o en la calle, sus amigas me miraban de una manera, como cargándome, y ella ni ojeaba. Me desilusione porque pense que era alguna de sus amigas que gustaba de mi y no ella. Un día por intermedio de mi hermano conversando con una amiga de ella me entere que si le gustaba, pero no me animaba a acercármele porque temía que le contara a su madre que era mi jefa. Un día con un par de copas de más, estaba con mis amigos en la pizzería, la veía y hacia señas a sus amigas sobre ella, en un abrir y cerrar de ojos, cuando volví a mirar hacia la mesa de ella, ya no estaba y salí corriendo hacia la calle y allí la vi que estaba subiendo a la moto de su amiga, corrí hacia ella y le dije “para donde vas??”, ella me miro con cara de asustada y me dijo que a la casa,. Pero que después iban a sentarse afuera de la casa de una de sus amigas. Era una noche calurosa y estaba lindo para andar en moto, me quede un rato en la pizzería y le dije a un amigo que me acompañara, fuimos y charlamos todos un rato y la invite a dar una vuelta en la moto. Mi amigo se quedo con sus amigas y yo me fui con ella. Dimos algunas vueltas por ahí y fui al parque donde estuvimos charlando un buen rato pero no paso nada.

Al otro día, un domingo, en el mismo lugar nos encontramos y con mis amigos nos sentamos en una mesa al lado de ella, me puse a conversar y luego de un par de horas le dije si no quería irse por lo que me dijo que si y nos fuimos al parque, charlamos y la bese. Desde ese día empezamos a salir juntos y a mi se me iban las manos a sus tetas y culo cuando nos besábamos, pero ella nunca se dejo. Me contó que había tenido algunos novios pero solo uno la había tocado, le pregunte si había tenido relaciones y me contesto que solo una vez, con ese novio y que no le gustó y nunca más dejo a su novio que la tocase. Yo me sorprendí cuando conto esto, pues me hablaba con sinceridad y en esta parte del planeta las chicas con 18 años ya están clavando abierto. Cerca de los dos meses de llevar saliendo juntos, y yo sin tocarle una teta, pero hablándole de continuo de ello, porque había tenido una mala experiencia no iba a estar así toda la vida, y llego el momento en que accedió a que le tocase. Le toque las tetas, esa hermosura de tetas, que no las había visto pero me las imaginaba, cuando toque su pezón vi que era pequeño y paradito, pero no dejo que fuera mas de eso. A medida que fui tocando sus tetas y su culo mi calentura y la de ella iba creciendo, pero no quería que le tocara su vagina, ni siquiera por encima de su ropa. Pense en dejarla, dado que no podía permanecer en ese estado por mucho tiempo, pero la quería tanto para soportar esa tortura. Un día conversando con ella me dijo que tenía ganas de hacerlo pero no se animaba, que la perdonara. Yo entonces le dije, que se animara, si no le gustaba no iba a pasar nada más, que no la iba a obligar, que fuéramos ya, que no lo pensara tanto. Y al fin accedió, nos dirigimos a un motel y una vez allí procedimos a besarnos y a desnudarnos. No lo podía creer la tenía frente a mi totalmente desnuda y era una belleza. Nos acostamos, besaba sus pezones y acarciaba todo su cuerpo, le besaba el cuello y bajaba hasta sus tetas y las besaba, chupaba sus pezones con más fuerza y con una de mis manos llegue a su concha, estaba totalmente mojada, y con mis dedos pude notar que lo que me había contado era cierto. Me contó que sus labios vaginales eran grandes y sobresalían hacia fuera. No los vi, pero los sentía con mis dedos, introduje uno de ellos y sentí como su concha estaba apretadita. Ella empezó a gemir y decidí que era hora de tratar de meter el pene, ella estaba asustada, abrió las piernas, me puse encima de ella y vi sus preciosos labios que brillaban de humedad, acerque mi pene que estaba bien lubricado y pense en ese momento, “por fin mis meses de calentura van a desaparecer”, pero me equivoque. Había sido desvirgada pero no del todo, a ella le dolía mucho y no pude penetrar más allá de mi glande. Me termino haciendo una paja y yo a ella. Lo intentamos varias veces hasta que a nuestra cuarta visita al motel pude acabar dentro de ella. Quedo dolorida pero empezamos a hacerlo a cada rato y ella gozaba bastante. Llegábamos al orgasmo juntos, y nos echábamos de tres a cuatro polvos cada vez que íbamos al motel. Pero claro, nuestros recursos para ir al motel no iban acompañados de nuestras ganas y tuvimos que buscar lugares ocultos para amarnos, que esto era muy excitante. Yo cada vez que hacíamos el amor me daban tremendas ganas de chuparle la concha y que ella chupara mi pija pero no me animaba a decirlo, hasta que un día que estabamos en una casa en construcción (propiedad de su padre), después del segundo polvo ella observaba mi pija y me dijo que le habían dado ganas de chuparmela. Como ya nos íbamos no hicimos nada pero comentamos que sería lindo. Ya hacía más de un mes que teníamos relaciones y estaba tomando pastillas pero por precaución, como era el primer ciclo que ella las tomaba seguíamos haciéndolo con condón. Para las veces que nos iniciamos tomó una de esas pastillas que sirven para la ocasión, ya que meterla con condón sería aún más doloroso.

Entonces planee para el próximo sábado una ida al motel y una vez allí bajaría a tomar agua de su pozo divino. Le dije que tenía una sorpresa para darle y ella se entusiasmó mucho. Fuimos al motel, ya estabamos desnudos y acostados en la cama cuando ella preguntó cual era mi sorpresa, entonces dije “ahora vas a ver”, y empece a besar sus pezones, los chupe, jugué con ellos y fui bajando poco a poco besando sus abdominales, llegando a la parte interna de los muslos, los bese y pasaba mi lengua por ellos. Cuando llegue a este punto ella sabía cual era la sorpresa y su cuerpo se tensó y se excitó aún más. Podía ver sus grandes labios unidos y por la parte baja empezaba a abrirse producto de sus secreciones vaginales. Con mis dedos separe los labios y con mi lengua rozé la entrada a su vagina, moví mi lengua de la entrada de su vagina hasta el clítoris, bajaba y subía, centre mi lengua un tiempo en el clítoris y ella me agarraba la cabeza y gemía como loca, decidí meter mi lengua en su vagina y cuando lo hice empezó a menear las caderas y sentí como cada vez más se mojaba su vagina. Ella gemía y gozaba hasta que me agarro la cabeza me dio un beso y me acostó boca arriba. Comenzó a bajar lentamente, besando todo mi cuerpo, y cuando llegó a mi pene lo agarró con un mano mientras con la otra recogía su pelo, pasó su lengua por el glande y la movía con fuerza, me moría de placer, me encantaba lo que me hacía con su lengua, cerré los ojos y sentí algo fuerte los abrí y vi que se había metido toda mi verga en la boca, bajaba y subía su cabeza, me hacía gozar y se me escapaban gemidos de placer. Sus muelas rozaban mi glande (por falta de su experiencia) lo que me produjo tal sensación que no aguante más, se la saque de su boca la puse en cuatro patas y de tan lubricada su concha y mi pija entró de golpe y empecé a coger duro y ella de sus gemidos surgieron gritos que me pusieron como loco y acabe dentro de ella en un santiamén, cuando paré, ella no había llegado, se saco la verga empapada de leche, me acostó boca arriba, se sentó sobre mi pija y empezó a saltar. Podía ver como la leche salía y seguía saliendo mientras mi pene entraba y salía de su pepa. Tuvo un orgasmo tremendo, gritaba muy fuerte, no la había visto así, hasta que cayo sobre mi pecho y descanso, pero yo estaba totalmente excitado, por la cual hice que se acostara de costado y yo por la parte de atrás metí nuevamente mi pene en su concha que no entraba una gota más de fluidos. Empecé a moverme suavemente y con mi mano acariciaba su clítoris y podía sentir como mi leche corría por sus muslos, culo y nalgas. No demoré mucho en acabar y tuvimos un orgasmo al unísono.

Desde ese día cada vez que podía bajaba a su pepa y la chupaba con placer, aprendiendo como era que más le gustaba a ella. Ella también aprendió a hacerme terribles mamadas que me corrí un par de veces en su boca pero lo que más le agrada a ella es chupármela hasta que llego y ver como brota leche de la pija.

Ya hace 4 años y 6 meses que estamos juntos y hemos probado todas las posiciones, tipos de mamadas, toda clase de juegos, hemos probado por el culo pero a ella no le gusta, solo he acabado en su culo una vez, y me deja muy de vez en cuando que meta parte de mi glande en su culito que es delicioso y ajustado. Me dice que no le gusta que le meta mis dedos dentro de su culo pero me doy cuenta que le encanta cuando rozó mis dedos en su culo y juego con el cuando esta empapado por sus humedades o las mías pero sin penetrarla. Yo la acepto, pero de vez en cuando me gusta jugar un poco con su culito virginal y le insisto. Hemos tenido algunas diferencias y actualmente estamos separados, ella no quiere volver aunque se que me quiere, y recuerdo los momentos en que mas sexo hemos tenido, en todas las culeadas felices, los momentos de calentura y me pongo melancólico. Recuerdo una vez que habíamos ido a visitar a mi abuela en otra ciudad, en la noche salimos, y cuando yo tengo tiempo libre me excito de nada, estabamos recontracalientes y andábamos a pie. Nos besábamos en cada esquina y nos tocábamos.

Cuando al llegar a una calle no muy transitada, en el medio de ella, no en la vereda, en el medio de la calle, baje sus pantalones, la puse de espaldas y metí mi verga en su pepa mojada. Tuvimos un orgasmo sensacional aunque fue algo veloz.

En otra ocasión estabamos veraneando, y en la playa dentro del agua, que estaba lleno de gente lo hicimos. Son innumerables los polvos especiales que uno nunca olvidará que no puedo relatárselos a todos. Ahora estoy a la espera de que ella vuelva a mí y sigamos siendo felices.

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